Un gigantesco sarcófago sepulta ya por completo la central nuclear de Chernobyl.

En la noche del 25 al 26 de abril de 1986 se produjo un accidente nuclear en la planta Vladimir Ilich Lenin, ubicada en Ucrania cuando pertenecía a la Unión Soviética y a una distancia de 18 km al NO de Chernobyl, a 110 km de Kiev y a sólo 3 km de Pripiat, una ciudad construida para albergar a los trabajadores de la central nuclear.

Fue uno de los más graves accidentes nucleares, junto con el de Fukushima (Japón) en 2011. Los 4 reactores puestos en marcha entre 1977 y 1983, carecían de un edificio de contención. La prueba de seguridad en el Reactor 4, fue realizada en la noche, por personal no entrenado ya que en el día se pospuso porque una planta regional quedó fuera de servicio. Las maniobras llevaron a un "envenenamiento por Xenón” (un gas muy absorbente de neutrones), produciéndose desequilibrios que sobrecalentaron el núcleo descontroladamente llevándolo a explotar y volar la tapa del reactor de 1.200 toneladas. Se produjo un incendio y el núcleo expuesto expulsó grandes cantidades de material radioactivo a la atmósfera formando una nube que se desplazó por Europa y América del Norte. Se considera que liberó 500 veces mayor cantidad de materiales radiactivos y tóxicos que la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima en 1945. En dos semanas murieron 31 personas, se evacuaron de urgencia más de 100.000 personas y más de 600.000 personas llamados "liquidadores", trabajaron para aislar la zona en un radio de 30 km. Hoy en día no se sabe exactamente la incidencia real de mortalidad. Sólo está registrado que más de 6.000 niños desarrollaron cáncer de tiroides y se supone que unas 4.000 personas expuestas pueden haber corrido o correrán igual destino, ya que el 23% de Bielorrusia continua contaminado. Los otros 3 reactores continuaron funcionando y el cierre definitivo de la central nuclear se completó en el año 2000, financiado por la comunidad internacional. Desde 2016, cubre el reactor un nuevo sarcófago que se estima dará seguridad por 100 años. 

Pese a que en 1957 se creó un organismo internacional para el uso seguro y pacífico de las tecnologías nucleares (OIEA), en Chernobyl se incumplieron reglas de seguridad, no se evacuó a nadie hasta 36 horas después y no se divulgó el accidente el que fue detectado en Suecia cuando ya la nube se desplazaba en la atmósfera. En la actualidad el 10 % de la electricidad mundial se produce por fisión nuclear. Tiene la ventaja de no producir gases con efecto invernadero, y la desventaja de producir residuos radiactivos que deben almacenarse por muchísimos años.

En 2015 se acordaron pautas para que los países que enriquecen uranio no superen las cantidades necesarias para producir electricidad ya que un enriquecimiento mayor implica su posible uso con fines militares. Esto produce los actuales desentendimientos entre Irán y EEUU, que le aplica sanciones convencido de que Irán enriquece uranio en cantidades mayores a las acordadas y ha reiniciado su proyecto de construir un reactor de agua pesada, sometiendo a la humanidad al riesgo que implica poseer bombas atómicas.

En una segunda nota abordaré aspectos vinculados a la forma en que se obtiene energía eléctrica mediante las reacciones nucleares.

 

Por María Antonia Sansó Santos 
Licenciada en Bioquímica.