En un país generosamente rico como es el nuestro, al que la madre naturaleza prodigó con cuantos recursos de toda índole que necesita el ser humano, con potencialidades tanto en el suelo, ríos, mares, montañas, fuerza eólica, energía solar, diafanidad en el grandioso cielo; también dotó a la nación con una riqueza inagotable como es la intelectualidad en millones de argentinos que a pesar de factores y circunstancias no deja de maravillar. Pero así para que haya justicia debe existir la injusticia, para valorar lo bueno debemos padecer lo malo; ello debemos enmarcarlo en una realidad incontrastable que son las dos caras de una política de claros tintes ideológicos y fundamentalistas en sus rasgos de alcances sociales. Este contexto referencial se explica para desde, una óptica crítica, poder entender con un claro razonamiento como se han llevado a la práctica 60 planes sociales desde el gobierno nacional cuyos destinatarios son más de 18 millones de ciudadanos (43,08% de la población argentina) y con un presupuesto de 120.000 millones de pesos. Recursos que no son tomados desde las arcas del tesoro nacional sino por el contrario han sido desviados con argumentaciones pragmáticas de la necesidad imperiosa de mostrar alguna sensibilidad social y en detrimento de esa franja etaria de nuestros mayores de la tercera edad.
El planteo de la ideología es a la luz de los magros resultados, la ineficiente administración, la discrecionalidad de una perversa política de manipulación de las personas como rehenes de punteros y dirigentes que confeccionan las listas de candidatos para dichos planes. En esta instancia debemos introducir aquel pensamiento de Johann Wolfgang von Goethe que cobra mayor vigencia y envergadura para hablar, opinar y criticar sobre estos temas: "la sabiduría solo se halla en la verdad”. Y aquí reflexionamos: ¿dónde está la verdad?, ¿quién dice la verdad?. Ella se encuentra en el seno de la familia, aquella que es presa del asistencialismo político que les impiden a sus miembros el acceso a fuentes laborales genuinas, generando anacrónicamente un conformismo colectivo de una deficiente educación para sus hijos y de una ausente seguridad en materia de salud que avanza sin prisa y sin pausa. Este prólogo permite visualizar a qué punto ha llegado el desgranamiento y ausencia del Estado que permite que el futuro de la nación se vea reflejado en un caso testigo como el sucedido con esos jóvenes estudiantes indígenas misioneros, que representando la potencialidad intelectual futura de nuestro país que merecieron el reconocimiento internacional con respectivas medallas de oro por sus condiciones de alumnos que fueron capaces de demostrar que tenemos recursos humanos de valía, pero que las autoridades educativas nacionales y provinciales no tuvieron la capacidad de generarles las condiciones para su desarrollo en un ámbito de crecimiento en pos del engrandecimiento de la nación. Todo lo contrario, los ignoraron con tal grado de desidia que hasta impidieron por omisión gubernamental que continúen normalmente sus estudios y formación educativa. Bastó la movilización social para revertir esa dolorosa y patética situación donde tuvo una destacada participación el periodismo y algunos medios informativos de prensa. La trascendencia nacional que tuvo ese hecho pone nuevamente en el tapete que el periodismo imparcial sigue siendo el fiel de la balanza de la justicia. Esta es la verdad que no dicen desde los púlpitos del poder. Nuestras autoridades educativas tal vez necesiten de esa motivación que muchas veces el funcionariado pierde en el ejercicio diario de sus tareas. Eco para ellos sería el ambicioso programa para todas las escuelas y sus estudiantes de América latina por la Unesco, la red de ONG para la Educación Reduca y el gigante surcoreano Samsung que otorgará premiaciones a trabajos de investigación y producción de proyectos de ciencias y de matemática que brinden aportes que mejoren las condiciones y realidades sociales de sus comunidades. Verbigracia lo logrado por estudiantil joven indígena mbyá Fabián Ramos. Esto se plasma en el primer trimestre del año y la dicotomía política en nuestro país provoca un cuadro de situación educativa reprochable desde todo punto de vista. Mientras se siga negando la verdad se estará negando la sabiduría desde y hacia quienes en el presente conducen y en el futuro serán los ciudadanos del pueblo argentino.
(*) Pedagogo.
