Hace poco más de 10 años, una abogada de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, recorría Casa de Gobierno con un papel en la mano. Buscaba a los ministros del entonces presidente Eduardo Duhalde para que le firmen el escrito. Todos, menos uno, le dieron el sí y pusieron el gancho inmediatamente. La mujer llamó al Presidente y le dijo: "Ingeniero, tengo la firma de todos, salvo la de la ministra de Trabajo". Del otro lado contestaron entre dientes con un insulto, no hacia ella, sino hacia la ausente. "Bueno, esperá que yo le llamo", dijo la voz del hombre en el teléfono. "Negra, por favor, yo ya hablé este tema con Duhalde y hay acuerdo", dijo el ingeniero. "OK, ya lo miro, pero no tengo bien en claro qué va a pasar con los trabajadores", aseguró la mujer, como invitando al diálogo. "Mirá, firmá que yo después te explico. Roberto ya firmó, firmaron todos y solamente me faltás vos. Tengo que viajar a San Juan y quiero llevar esto", sentenció. El Presidente era José Luis Gioja; Roberto, era el exministro de Economía Roberto Lavagna; la titular de Trabajo era Graciela Camaño -famosa por su esposo, Luis Barrionuevo y por la piña que le pegó a Carlos Kunkel, un ultra K hace relativamente poco en un debate parlamentario-, y el papel era nada más y nada menos que el otorgamiento de Promoción industrial al grupo Dilexis SA, la popular "Fábrica de galletitas", ex Sasetru. A las horas, Camaño se comunicó con Gioja y le dijo que había puesto la rúbrica. Todo eso pasó entre el 23 y el 27 de enero de 2003, cuando el expresidente Eduardo Duhalde debió viajar a Davos, Suiza, a una reunión de mandatarios, y Gioja, Presidente Provisional del Senado, quedó a cargo del Poder Ejecutivo, es decir, como Presidente de los argentinos, el sueño dorado del sanjuanino. No era la primera vez que le tocaba hacerse cargo del Poder Ejecutivo, antes había experimentado la sensación pero sólo un día por una corta salida de Duhalde. Luego vendrían muchas más, pero la de enero de 2003 fue la más significativa, para San Juan y para Gioja. Se puede decir que ahí comenzó la carrera ascendente del hoy mandatario, ya que más tarde ganaría las elecciones generales de ese año y luego no pararía de ser elegido por los sanjuaninos en sucesivas contiendas electorales. Hoy se cumplen exactamente 10 años desde que Gioja devolvió el mando a Duhalde, con el "cabezón" ya en tierra argentina. A una década, la historia cambió en forma drástica: Gioja sigue en el ruedo y el resto de los grandes protagonistas de párrafos anteriores van desapareciendo de la vida política argentina de a poco. Luego de ese 2003 de gloria para Gioja los escenarios cambiaron, Kirchner se convirtió en líder político y Gioja se le pegó como ninguno. Con el santacruceño en el poder, a Gioja muchos lo colocaron en un lugar de privilegio nacional: candidato a Vicepresidente de la mano de Kirchner, cuestión que, por supuesto, nunca se dio pero que de alguna forma a alguien le cuadró, porque sino nadie hubiese puesto gratis a Gioja en ese pedestal. ¿Gioja tiene chances hoy? Es la pregunta del millón. Parece que no, ya ninguna de esas sesudas páginas de opinión política se acuerda del sanjuanino a la hora de mencionar precandidatos del oficialismo. Igual, con lo expuesto antes, es evidente que todo puede cambiar, de un momento al otro. Gioja sigue con las mismas ganas, y la misma estrategia: no decir ni hacer nada.

Un libelo


El decreto que lo puso a cargo del Poder Ejecutivo Nacional por 5 días parece cualquier otra cosa menos el instrumento legal por el que alguien es designado responsable pasajero de los destinos de un país: está escrito a mano, la hoja tiene renglones como si la hubiesen arrancado de un cuaderno tipo oficio o algo similar, un sello bastante rudimentario que dice "Escribanía General del Gobierno" y lo más importante: las firmas de Gioja y Duhalde. La del bonaerense parece un garabato con su apellido solamente. La de Gioja es más conocida por los sanjuaninos. Eran los tiempos en los que los traspaso de mando momentáneos por ausencia del Presidente debían hacerse con el Escribano Mayor de Gobierno presente y en el momento que se le requiriera. El de Gioja se firmó a las 13.30 del 23 de enero. Y el de retorno de mando a Duhalde se hizo en el Aeroparque Jorge Newbery a las 9.40, justo cuando el bonaerense retornaba al país de su estadía en Davos, Suiza. Después Duhalde volvió a salir de Argentina varias veces: fue al Vaticano, a Uruguay y a Chile, según los registros periodísticos de esa época. A ninguno de esos viajes del hombre de Banfield, el hoy Gobernador sanjuanino le pudo sacar tanto provecho como al de enero de 2003. Es que antes de Gioja hubo al menos diez gobernadores y cuatro presidentes que prometieron que reactivarían Dilexis, y no lo lograron. Gioja se coló en medio de las necesidades políticas de Duhalde, que eran muchas, y agregó también, hay que admitirlo, algunas "travesuras" políticas muy simples, como decirle a Roberto Lavagna, entonces a ministro de Economía, que el decreto lo tenía arreglado con Duhalde cuando en realidad el expresidente no había dado su total aprobación, contaría Gioja años más tarde. Claro, Duhalde no estaba en Argentina y Lavagna, apurado, dijo que sí, confiando en el sanjuanino. Al final todos asintieron, pero casi sin entender demasiado de qué se trataba. Gioja, literalmente, los engañó.

En ese viaje no sólo fue el decreto de Dilexis, fue también el anuncio de la construcción del puente de Albardón, obra que vendría a inaugurar años más tarde el expresidente Néstor Kirchner, paradójicamente, archienemigo político de Duhalde. También hubo una avivada giojista en el medio: en ese momento estaba Julio "Tito" Montaña como presidente de Vialidad Nacional. A Montaña lo puso Gioja en ese cargo, por supuesto, en acuerdo con Duhalde. Eso le permitió al sanjuanino acarrear al funcionario a San Juan y darle instrucciones para que se comenzara a trabajar en el proyecto del flamante puente, que hoy es una realidad. San Juan era gobernado por Wbaldino Acosta, con quien Gioja tenía buena relación o, al menos, no se peleaban seguido. Nunca fueron amigos, pero se entendían. Ya se sabía que iban a ser rivales en la contienda electoral de ese año por el sillón de Paula y Libertador e igual el bloquista acompañó a Gioja en el acto donde anunció las novedades albardoneras, ante una multitud en medio de la fiesta departamental. Una versión dice que Acosta se enteró segundos antes de que Gioja anunciara los logros, casi subiendo al escenario y que ya no podía hacer nada, no podía decir que no iba a asistir, estaba en el lugar. Y otra dice que el exgobernador conocía bien lo de la fábrica de galletitas y el puente, quizás sólo ellos saben la verdad.

Juego peligroso


A dos años y con una elección legislativa en el medio, son pocos, por no decir ninguno, los dirigentes políticos que se animan a sacar la cabeza en el oficialismo nacional y decir que quieren suceder a Cristina Fernández. Se habla de Sergio Urribarri, gobernador de Entre Ríos; de Juan Manuel Urtubey, a cargo de la gobernación de Salta. Y Daniel Scioli, el maltratado mandatario de Buenos Aires, quien vive de palo en palo con los hombres K de su territorio. Todos los anteriores pueden tener chances, siempre y cuando el supuesto proyecto reeleccionista de Cristina no funcione, si es que alguna vez existió. Y sólo circunscribiendo el análisis al PJ, porque hay que ver qué pasa con La Cámpora, el "brazo armado" del mundillo K que en Capital Federal cosecha adeptos a raudales pero que no ha podido trasvasar la historia pejotista tradicional de la mayoría de las provincias, ni siquiera en las chicas, como San Juan, sin ir más lejos. Esos analistas, de donde se obtienen los nombres para esta columna, han olvidado a Gioja. Será el mensaje que emanan los operadores políticos de Cristina, esos que hacen contacto con los diarios para suministrar información. Es muy difícil conocer cuál es la realidad, a 1.200 kilómetros de distancia y sin ningún teléfono que responda a las preguntas periodísticas de los comunicadores del interior. Con ese escenario, hay que aclarar, siempre los análisis de lo que ocurre en la Nación son por terceras personas, ni más ni menos, con el riesgo que eso implica. A pesar de haber sido echado de esas elucubraciones, Gioja espera. Dicen en su entorno que el mandatario sanjuanino tiene mejor relación que muchos con la viuda de Néstor. Por ahora parece que no hay chances, pero las vueltas de la vida pueden dar una sorpresa, o no, nadie sabe, porque en definitiva, la política da muchas sorpresas. Es, entonces, oportuno recordar cuándo otro sanjuanino estuvo a cargo del país, al menos por designación. La pregunta es si en lo inmediato eso volverá a ocurrir o si habrá que esperar muchas generaciones.