Inmersos en un mundo globalizado en el que los cambios estructurales han impactado en todos los órdenes de la vida social, el hombre posmoderno ha comenzado a transitar una carrera a contratiempo dejando de lado costumbres, prácticas y valores que por varios lustros habían guiado y orientado sus acciones, una de las razones que lo justifica es el distanciamiento proporcionalmente desigual entre el avance tecnocientífico y la crisis de la humanidad.
Esto se evidencia claramente en la ausencia de lo ético en las prácticas humanas manifestándose en la crisis de valores, la pérdida por el principio de autoridad, los vínculos desintegrados, la violencia en aumento, la escasa conciencia social y la indiferencia por el prójimo. Estos y otros tantos, son aspectos que dejan al descubierto la decadencia humana, contraponiéndose a ciertos principios consecuentes con un mundo vertiginoso, globalizado, informatizado, donde las fronteras se han diluido, la ciencia se impone con nuevos experimentos, la tecnología se expande redefiniendo y asignando nuevos modos de relación y comunicación, dando cuenta de que pertenecemos a una "nueva era", la denominada "sociedad del conocimiento".
Asistimos a un mundo que avanza vertiginosamente y que se vanagloria con adelantos científicos y tecnológicos pero al mismo tiempo las sociedades parecen incapaces de resolver los problemas planetarios fundamentales, entre ellos, medio ambiente, geopolítica, bioética, relaciones humanas y las consecuencias de una globalización que se ha encargado de profundizar la brecha cada vez mas intensa, entre los que lograron encajar en las estructuras mundiales y los que quedaron marginados en la línea del sistema, con todas las consecuencias que ello implica, violencia, pobreza, deshumanización, olvido, etc., perjudicando al hombre en su esencia.
Este panorama descrito nos introduce en una problemática explícita demostrando que somos partícipes de una época en la que el hombre evoluciona científicamente a la vez que involuciona en aspectos esenciales y propios de la persona.
Como ciudadanos coetáneos de estos tiempos complejos y promoviendo la reflexión como ejercicio introspectivo proponemos rever nuestros actos tratando de recuperar aquellos principios loables del accionar humano.
