Los ciegos y el elefante es una parábola con origen en la India, desde donde alcanzó una difusión notable. Ha sido utilizada para ilustrar la incapacidad del hombre para conocer la totalidad de la realidad. La aparición de la red informática, más conocida como internet ayudó al debate y al conocimiento de fácil acceso, desarrollando una nueva cultura sobre la manera de percibir y entender las cosas.
En distintos momentos se ha usado para expresar la relatividad, la opacidad o la naturaleza inexpresable de la verdad, el comportamiento de los expertos en campos donde hay un déficit o falta de acceso a la información, la necesidad de comunicación, y el respeto por perspectivas diferentes. La herramienta que significa Internet es altamente loable e inagotable, pero como toda herramienta tiene un defecto, "quién y cómo se usa”. La multiplicidad de fenómenos patológicos surgido de la interacción constante con las redes extensas de comunicación y recreación nos ponen en una situación semejante.
En las distintas versiones de la historia, un grupo de hombres ciegos (u hombres en la oscuridad) tocan el cuerpo de un elefante para comprender cómo es. Cada uno de ellos toca una parte distinta, pero sólo una parte, tal como su lateral o su trompa. Luego ellos comparan sus observaciones y se dan cuenta que no coinciden en nada. Las adicciones a las redes, la impulsividad a la conectividad, el tech-abuse, el ciber bullying/mobbing, el tecnoautismo, la adicción al juego o ludopatía, dependencia a internet, la obesidad cibernauta, las dependencias electrolúdicas, el síndrome de Diógenes o Hikikomori (aislamiento absoluto, evitando lugares abiertos) entre otras patologías, no son más que expresiones sobre el gran elefante blanco virtual.
Los relatos se diferencian básicamente en como se describen las partes del cuerpo del elefante, cuán violento se vuelve el conflicto y cómo es que (si se logra) se resuelve el conflicto entre los hombres y sus perspectivas. Pero lo que hace la diferencia a este paquidermo de la era digital con los demás, es la ausencia de su nombre. De una enfermedad socialmente aceptada y que nadie la considera mas allá de un mal habito o vicio.
La criatura nacida en la súper carretera de la información y de la espontánea e instantánea vía de conexión se llama "Tecnopatía”. De seguro todos conocen a alguien cercano que sufre este flagelo de la era contemporánea. En donde las máquinas ya no nos brindan sólo placer y nos evitan el dolor, ellas hoy por hoy nos protegen del mundo exterior real dado a nuestras inseguridades y la no aceptación de nuestra naturaleza gregaria.
La ceguera de los internautas radica en que no ven a su par, ellos pierden progresivamente su humanidad mas allá que persistan en su imagen pública virtual, la cual sólo representa la sombra de lo que son o la fantasía de lo que desean ser. Pensando solamente en su reflejo en el marfil de la alta definición. Sumidos en la caja de espejos de la red social.
El primer paso para salir de una enfermedad es reconocer que se la padece, espero que una apertura mental y visual brinde un aprendizaje sobre este mal llamado "Tecnopatía”. Ayudándonos a desconectarnos y tomar distancia para poder realmente dimensionar este elefante cotidiano real que no se percibe por 3D.
(*) Licenciado en Psicología, experto investigador en Tecnopatías.
