Las negociaciones de paz del presidente Juan Manuel Santos con las guerrillas de las FARC podrían tener repercusiones mucho más allá de las fronteras de Colombia: si resultan exitosas y terminan en un acuerdo de paz, podrían llevar entre otras cosas a que el gobierno de Estados Unidos quite a Cuba de su lista de países terroristas.
Cuba, que está desempeñando un rol mediador clave en las negociaciones de paz colombianas, figura hasta ahora en la lista negra que hace el Departamento de Estado de EEUU de "patrocinadores del terrorismo” -junto a Irán, Sudán y Siria-, debido a que le da refugio a los terroristas las FARC y a los miembros del grupo armado separatista vasco ETA.
Pero si Colombia firma un acuerdo de paz con las FARC y los rebeldes colombianos se convierten en un partido político legítimo, será difícil justificar el etiquetamiento de Cuba como país que apoya al terrorismo, según los críticos del embargo comercial de EEUU a Cuba, ya sean demócratas o republicanos. Aunque Cuba seguiría siendo una dictadura militar, no podría ser considerada patrocinadora del terrorismo por cobijar a gente que ya no serían terroristas.
Aunque el hecho de quitar a Cuba de la lista de países terroristas -tal como hizo el Departamento de Estado con Corea del Norte en 2008, o con Libia en 2006- no implicaría automáticamente la eliminación de las sanciones de EEUU a la isla, esa actitud reduciría el apoyo al embargo en el Congreso de EEUU, y prepararía el terreno para una mejora de los vínculos entre Washington y La Habana. Venezuela y Noruega han contribuido a preparar el terreno para las inminentes conversaciones de paz, que empezaron con diálogos secretos en Cuba en febrero último. Las negociaciones entre Colombia y la FARC se iniciarán el 8 de octubre -un día después de las elecciones venezolanas- en Oslo, Noruega, y continuarán en Cuba.
Otro escenario posible es que, si Chávez pierde las elecciones del 7 de octubre y hay "una guerra civil” en Venezuela, tal como el propio Chávez lo insinuó esta semana, el presidente depuesto podría reclutar a miles de desmovilizados de las FARC que ya están en la frontera colombiana-venezolana para crear un movimiento de resistencia armada en Venezuela.
"Los grupos terroristas colombianos podrían estar tentados de unirse a Chávez en un movimiento de resistencia armada si gana el candidato de la oposición”, me dijo Carl Meacham, funcionario republicano en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. "No hay que equivocarse: Chávez y sus seguidores no se irán tranquilamente del poder”, observó.
Mientras el gobierno de Obama reaccionó positivamente ante el nuevo esfuerzo de Colombia de resolver su conflicto armado, aunque sin comentar sobre sus posibles repercusiones internacionales, algunos republicanos clave del Congreso estadounidense lo han criticado con dureza. Por su parte la presidenta del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, Ileana Ros-Lehtinen, dijo que las conversaciones de paz colombianas son "preocupantes”, entre otras cosas porque "el régimen cubano, calificado por EEUU de patrocinador del terrorismo y que ha apoyado a la FARC desde hace mucho tiempo, ha desempeñado un rol de liderazgo en el diálogo que se desarrolla actualmente con agentes de la FARC”.
Mi opinión: es demasiado temprano para saber si las negociaciones de Santos con las FARC tendrán éxito, o si fracasarán como ha ocurrido otras veces. Santos ha dicho que los diálogos de paz no durarán años, sino "meses”. Pero si las negociaciones tienen éxito, indudablemente repercutirán en todo el continente. El mapa político latinoamericano podría ser muy diferente a esta altura del año próximo.
"’UN POSIBLE éxito de las conversaciones de paz entre Colombia y las FARC elevaría la estatura internacional del presidente Santos, y podría ayudar a reflotar la alicaída influencia regional de Hugo Chávez.”
