Si el Mundial de fútbol fuese un campeonato escolar con representaciones de alumnos secundarios, la Argentina ya habría sido eliminada, al ser goleada en la primera ronda. También Brasil y Colombia serían otros grandes derrotados y, por el contrario, Corea del Sur se encaminaría a obtener la Copa.

Esta curiosa comparación entre fútbol y educación, es una simulación realizada por expertos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para calificar el desempeño escolar de cada país que participa en Brasil buscando coronarse en el máximo torneo deportivo global. El documento del organismo continental ha sido elaborado a partir de los resultados del último informe del Programa Internacional para la Evaluación de Alumnos (PISA), en el cual los estudiantes argentinos tuvieron nuevamente pobres resultados, reflejo de una calidad educativa que requiere correcciones de fondo.

Según el informe, cerca de la mitad de los adolescentes latinoamericanos no terminan la secundaria y la mayoría de ellos señalan la falta de interés como razón principal del abandono: no confían en que completar su formación les garantice un futuro mejor. Por ello y haciendo analogía con los seleccionados de fútbol latinoamericanos en esta hipotética competencia mundial, Argentina es última en lectura, mientras que Colombia obtiene los peores resultados en matemáticas y ciencias.

Las siguen en la cola Brasil, México, Costa Rica, Uruguay, México y Chile, el país que sale mejor parado de todas la región. Ecuador y Honduras, que compiten en Brasil, no participaron en la última evaluación PISA. En el otro extremo, tras Corea del Sur, que vence en las tres disciplinas, Holanda, Alemania y Francia, son los tres países cuyos escolares de 15 años están mejor preparados.

Otras situaciones han cambiado en este contexto educativo porque, de acuerdo al BID, el reto en América latina ya no es el acceso a la escolarización secundaria -pasó del 49% en 1990 al 76% actual- sino la permanencia de los estudiantes y la calidad de la enseñanza. Los grupos de población más vulnerables al abandono escolar en este ciclo son los jóvenes cuyas familias tienen bajos ingresos, los estudiantes con discapacidades, los indígenas y los alumnos de zonas rurales.

Este es otro llamado de atención para revertir el debilitamiento del sistema educativo mediante políticas públicas que lleven a la enseñanza a los niveles de excelencia de los países desarrollados.