Por Héctor Fabián Prado
Fuente: Felipe Pigna ("José de San Martín, la voz del Gran Jefe”).

El gobierno del Triunvirato no estaba en condiciones de desaprovechar a oficiales formados en las guerras europeas y es por eso que empezó a mirar con buenos ojos a José de San Martín (que había llegado a Buenos Aires en 1812 junto con Carlos de Alvear y Matías Zapiola). A San Martín se le reconoció el grado de Teniente Coronel y se le aceptó la propuesta de formar un escuadrón de granaderos a caballo. La base de este primer escuadrón fue una docena de hombres de los "Dragones de la Patria”, nombre que la revolución había dado a la antigua milicia de Blandengues, formada en tiempos de la época colonial para defender la frontera con el indio y actuar de policía rural.

El jefe del Estado Mayor, Francisco Javier de Viana, le decía a Rivadavia que San Martín debía organizar la unidad bajo los principios y maniobras de la nueva táctica francesa de caballería. La Gaceta Ministerial del 3 de abril de 1812 cuenta que a San Martín se le asignó un sueldo mensual de ciento cincuenta pesos, de los cuales el Regimiento de Granaderos cedió una tercera parte para la ayuda de los gastos. Se les dio un cuartel que se llamaba de "La Ranchería” y luego se trasladaron al "Retiro”, al edificio que había ocupado la plaza de toros de Buenos Aires. Acá había espacio suficiente para que entrenara sus hombres. El propio San Martín se encargó de diseñar el uniforme y de seleccionar a los oficiales y cadetes. Entre estos estaban Alvear, Zapiola, Francisco de Luzuriaga, Manuel Hidalgo, Germán Bermúdez, Mariano Necochea y el francés Hipólito Bouchard.

Muchos jóvenes de las familias ricas querían ingresar como Granaderos. Para engrosar sus filas, San Martín pidió al gobierno cue le enviaran hombres de todas las provincias. Así se sumaron jinetes de los campos bonaerenses, Santa Fe, Corrientes, La Rioja, Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan y Catamarca. Y, por especial pedido, trescientos indios guaraníes de Misiones. El escritor Enrique Mario Mayochi describe así a un granadero: Es un soldado llamado a desempeñar arriesgadas misiones. Debe sobresalir por su elevada estatura, robustez, agilidad y valentía, y agregar a su armamento un saco (la granadera) que contenía hasta doce granadas.

Para la formación estricta de sus hombres, San Martín redactó dos textos que se puede considerar el primer manual de instrucción militar escrito en el Río de La Plata, adaptando lo aprendido en Europa y el siguiente Código de Honor, que establecía los delitos por los que podían ser expulsados.

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"El gran jefe, General José de San Martín”.

Código de Honor

* 1. Por cobardía en acción de guerra, en la que aún agachar la cabeza será reputado por tal.
* 2. Por no admitir un desafío, sea justo o injusto.
* 3. Por no exigir satisfacción cuando se halle insultado.
* 4. Por no defender a todo trance el honor del cuerpo cuando lo ultrajen a su presencia, o sepa ha sido ultrajado en otra parte.
* 5. Por trampas infames, como de artesanos.
* 6. Por falta de integridad en el manejo de los intereses, como no pagar a la tropa el dinero que se le haya suministrado para ella.
* 7. Por hablar mal de otro compañero con personas u oficiales de otros cuerpos.
* 8. Por publicar las disposiciones interiores de la oficialidad en sus juntas secretas.
* 9. Por familiarizarse en grado vergonzoso con los sargentos, cabos y soldados.
* 10. Por poner la mano a cualquier mujer, aunque haya sido insultado por ella.
* 11. Por no socorrer en acción de guerra a un compañero suyo que se halle en peligro, pudiendo verificarlo.
* 12. Por presentarse en público con mujeres conocidamente prostituidas.
* 13. Por concurrir a casa de juego que no sea perteneciente a la clase de oficiales, es decir, a jugar con personas bajas e indecentes.
* 14. Por hacer un uso inmoderado de la bebida en términos de hacerse notable, con perjuicio del honor de cuerpo.