El Gobierno nacional anunció, con fuertes críticas a la prensa, un plan integral contra la inseguridad. Consiste en sumar 4000 policías y militares retirados y 1500 gendarmes, además de patrulleros, teléfonos celulares, cámaras de televisión y equipos de GPS, de localización satelital.

El proyecto para el cual se re-direccionarán partidas por 400 millones de pesos comprende también la incorporación de 1287 nuevos uniformados en la policía bonaerense: los que acaban de egresar como cadetes y que serán destinados a vigilar el conurbano, la zona más crítica por el crecimiento del delito. El programa anunciado por el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, comenzará en las provincias de Buenos Aires y Mendoza. Se trata de los dos distritos en los que el ex presidente Néstor Kirchner pone sus mayores expectativas en las adelantadas elecciones del 28 de junio próximo. En el primero, Kirchner podría ser candidato a diputado y, por ende, tiene que fortalecer sus oportunidades electorales. En el segundo, se jugará a todo o nada contra el vicepresidente Julio Cobos. Son también dos provincias muy castigadas por la inseguridad.

El último "megaplan de seguridad" lo había lanzado Néstor Kirchner en abril de 2004. Se incluían desde reformas en el sistema penitenciario, policial y judicial, hasta un radical cambio político, con boleta única. Pero nunca prosperó. Luego de aquel intento del por entonces ministro de Justicia, Gustavo Béliz, lo único que se concretó fue la salida de Béliz del gobierno nacional. La peor sensación de inseguridad es hoy la que generan la crisis global. el aumento de la exclusión social y las fallas en la educación que indirectamente influyen en mayor delincuencia y consumo de drogas.

Para la Presidenta "no sólo la pobreza, sino la presencia de una extrema riqueza conviviendo con la extrema pobreza, incrementa los niveles de inseguridad". Se trata de un curioso argumento en un gobierno que reivindica un modelo que, en sus propias palabras, generó empleo y que disminuyó la pobreza al mejorar la distribución del ingreso. Si la suba de inseguridad se debe a la extrema pobreza, no se entiende por qué el Indec ha difundido que la pobreza descendió de 20,6 a 15,3 por ciento. Las consultoras privadas, empero, estiman que tanto la pobreza como la indigencia duplican los datos oficiales.

Surge un interrogante, y es que si la causa de la inseguridad es la pobreza, por qué aquella sube cuando ésta baja. La producción y el trabajo son las únicas fuentes de distribución de la riqueza material y también educativa ya que no se debe olvidar que el ocio es la madre de todos los vicios.