El presidente Arturo Fronidizi junto a Konrad Adenauer y su ministro de Economía Erchard.

 
El presidente Frondizi fue contemporáneo durante su presidencia (1958-1962) del primer ministro Kruschev de la Unión Soviética y de Conrad Adenauer, canciller alemán desde 1949 y del papa Juan XXIII elegido en 1958. Se esmeró en tener contacto con diversos países europeos. Los objetivos que lo impulsaban eran por un lado, renovar los vínculos con Europa, y por otro hacer conocer los problemas de la corporación internacional que serían decisión para el plan económico que se desarrollaba en el país. Viajó a Italia, El Vaticano, Suiza, Francia, Bélgica, Holanda, Gran Bretaña y España, además, el primer presidente argentino en territorio alemán.


Estos viajes fueron verdaderos actos de gobierno. La República Argentina ratificó el 21 de enero de 1960 las cláusulas comerciales de los acuerdos del 30 de mayo de 1958 con el llamado Club de París. Arreglo financiero por el cual los miembros europeos consolidaban la deuda comercial argentina de 500 millones de dólares por 10 años a partir del 2 de julio. El eje del pensamiento del Presidente Argentino consistió en señalar nuestra presencia a países europeos y latinoamericanos. Presentó a la Argentina como país pacífico para la inversión de capitales y para el espíritu de empresa. En uno de sus viajes el presidente francés afirmó que lo había impresionado el conocimiento que tenía Frondizi de la situación de subdesarrollo de Latinoamérica entregándole la Legión de Honor. En junio de 1960 viajó a Bonn (Alemania) no sólo para felicitar al país por su recuperación tras la guerra, (fue recibido por Adenauer, quien estuvo acompañado por su Ministro de Economía Ludwig Erhard). "El presidente argentino no se contentó con intercambiar regalos, recibir condecoraciones o participar en banquetes de Estado. Aprovechó en cambio, la oportunidad para discutir abiertamente cuestiones no menores del ámbito económico y político''. Así resumía la visita de Arturo Frondizi a Alemania el "Handelsblatt'', entonces uno de los diarios especializados en economía más respetado del país y poco afecto al elogio oficial. Durante cuatro días que duró su estadía, buscó sensibilizar especialmente a los representantes del mundo empresarial para que aumentara su desarrollo en la Argentina. Según las estadísticas de la Cancillería de la época, Alemania era uno de los cuatro inversores extranjeros más importantes en nuestro país. Una de las visitas más destacadas fue a la poderosa Asociación Industrial Alemana. Pero más allá de lo puramente económico, el desarrollista Frondizi no dudó en advertir abiertamente a los representantes políticos locales, sobre las consecuencias del cada vez más estrecho acercamiento que se insinuaba por entonces entre los EEUU y los países europeos. "La Argentina y con ella el resto de los países de América latina deberán reconsiderar su política exterior si Europa y EEUU decidieran excluírlos del reordenamiento del mundo libre'' declaró Frondizi en una conferencia de prensa. Mostró un temple singular que marcó la imagen de una Argentina, al igual que la joven Alemania que volvía a iniciar un proceso de crecimiento.

Por Carlos R. Buscemi
Escritor