En la Universidad Nacional del Litoral, Facultad de Humanidades y Ciencias (FHUC) se realizaba del 5 al 7 de agosto del 2009 el III Congreso Internacional de Educación, ocasión en la que se resaltaron los temas: democracia, inclusión social, lucha contra la pobreza y rol del Estado entre los conceptos sobresalientes ante las autoridades universitarias, provinciales, municipales, profesionales y asistentes al mismo. Fue entonces la oportunidad en la que se promovieron los lineamientos básicos para entender que "el docente no puede estar sólo entre las cuatro paredes del aula”. Con tal enunciado y junto a la propuesta de formación docente impulsada por la Ley Nacional de Educación 26.206 se abrirían los caminos para sostener el nuevo paradigma de la educación en nuestro país: "El pueblo es actor de la enseñanza”. A partir de esta nueva visión la tarea del profesor se jerarquiza, pues, en su rol como profesional de la educación y con el ejercicio de su labor se compromete con la comunidad en la cual está inserto ingresando desde el ámbito y jurisdicción de su comuna departamental como orientador especializado al mundo de la cultura y formación comunitaria. Es así como se puede dar lugar a una verdadera "’educación transferida” impulsando el proyecto de transferencia educativa al medio social incluyendo en tal figura a miembros de la comunidad educativa y vecinal. De esta manera se abre paso desde nuestra provincia al nuevo concepto que sobre el docente profesor en su campo de acción profesional lo acredita, "el profesor del pueblo”.
Llegamos de esta manera a entender no sólo desde nuestra perspectiva la función del profesor en este tiempo, sino que también el mismo Ministerio de Educación acompaña su figura con este nuevo paradigma incorporando y ampliando con él, propuestas educativas con la promoción de la educación no formal, que hoy es una realidad en los establecimientos educativos y en los que se imparte formación en valores y capacidades con apoyo pedagógico en horarios extra clase los días sábados y como complemento de la educación formal.
En este trabajo los Consejos Comunitarios del parasistema educativo son el ámbito propicio pues la participación del profesor y del pedagogo se acerca a las verdades del medio y pueden ser interpretadas con mayor exactitud.
Este 17 del corriente recordamos el Día del Profesor y por extensión a todos aquellos que desde el nivel inicial hasta el universitario se han dedicado de por vida a la educación, desde su formación en los profesorados hasta su intervención comunitaria.
Se es docente de varias maneras, pero se es profesor, sólo por una razón: se cree en el futuro luchando por el presente a través de la formación de personas, en cualquier nivel de la enseñanza y comprometiéndose con los problemas del pueblo.
Su tarea, va más allá de un trabajo, de un cargo o función, es que por lograr el título docente ha calado en lo más hondo de su vocación. Ha elegido no sólo una actitud académica sino además, una actitud frente al hombre del pueblo, fundamento de la patria. Nuestra historia lo ha consagrado así y desde su labor diaria, exigencias y luchas por el conocimiento, se ha jugado por los valores morales, la esperanza y la alegría de hacer lo que eligió ser.
Su identidad lo ha marcado, pues no sólo lo acreditó el Estado en su formación, sino que legitima en cada día su tarea comprometiéndose con el ciudadano, instruyéndolo.
No se es profesor por trabajar en el ámbito educativo, sino por acreditar que lo es, porque se cree en el hombre y en la sociedad y fundamentalmente en la educación como el pilar fundamental para transformar el mundo.
Se educa cuando el saber, da lugar a la convicción. Cuando se orientan las conductas y cuando ellas son regidas por principios. Se educa cuando se muestra el camino y en él, se camina al lado del alumno. De esa forma se aprende sobre la responsabilidad y libertad, con el ejemplo de aquel.
Cuando un profesor interpreta que el conocimiento da libertad al hombre, hecha luz donde hay sombras y es digno de ser llamado el profesor del pueblo.
