En nuestra vasta patria hubo lugares emblemáticos, relacionados con la cultura popular, que tuvieron el importante rol de convocar a gente amante de nuestras tradiciones. En estos puntos la sociedad local se congregaba, atraídos por amenas peñas, bailes, fiestas o simplemente para compartir un encuentro grato. Estos sitios además de atesorar el patrimonio vernáculo, acentuaban los lazos de amistad, tan propios de estos grupos sociales que detentan una identidad común. Entre estos sitios está el celebre "Boliche Balderrama", situado en la capital salteña. Lugar peñero por excelencia, su historia dio origen a la conocida zamba que popularizó Mercedes Sosa. Otro sitio análogo a éste fue una rústica casa o rancho que perteneció a una mujer apodada Cambicha, y de apellido Moreyra. Cabe decir que "Cambicha" es un alias, que según algunos folclorólogos sería el diminutivo de "cambá", que en guaraní significa "negro". Este rancho estaba emplazado en las cercanías del paraje de Goya, en la provincia de Corrientes. En esta pintoresca casa, allá por 1940 aproximadamente, se realizaban pintorescos "bailongos", acorde a la música de guitarreros y acordeonistas en un patio de tierra. Tales eventos se efectuaban especialmente cuando llegaban los troperos conduciendo animales a un lugar llamado "La Tablada". Los bailes empezaron a atraer la atención de toda la población, eran gratis y comenzaron a tener fama, difundiéndose su popularidad hacia los cuatro puntos cardinales. A veces se cuenta que duraban hasta tres días. Comida y bebida no faltaban, pues la primera era generosamente donada por los troperos, quienes carneaban los animales necesarios para que todo el mundo comiera. A este representativo lugar comenzó a concurrir un personaje llamado Mario Millán Medina, correntino y además en ese tiempo célebre canta-autor. De sus vivencias en estos bailes, nació una popular pieza musical, llamada "El rancho e’ la Cambicha", un rasguito doble, aunque otros entendidos opinan que es un chamamé. La inolvidable composición plasma en su letra las usanzas relacionadas con la idiosincrasia de la cultura correntina o de la zona del litoral, tan típica y alegre. Don Mario compuso esta joya folclórica, grabándola en 1947, y si bien tuvo éxito, quien la difundió y le dio fama definitiva fue nuestro querido Antonio Tormo.
