Como lo han señalado el Foro Económico Mundial y varias organizaciones, el principal motivo por el que México no crece más rápido no son sus políticas económicas sino su deficiente sistema educativo. Por sus malas escuelas no puede tener una mano de obra más calificada para competir con China, Corea del Sur y otras potencias manufactureras emergentes.
El sistema educativo ha sido secuestrado desde hace mucho tiempo por poderosos sindicatos de maestros que quieren preservar sus privilegios, como permitir que sus partidarios -independientemente de sus títulos académicos- puedan comprar o heredar empleos vitalicios de maestros. Muchos maestros son contratados por sus conexiones sindicales, y ni siquiera pisan un aula. Según el grupo Mexicanos Primero, hay 298.000 maestros de escuelas públicas que nunca enseñan, sino trabajan como activistas sindicales, a costa de los contribuyentes.
No es sorprendente, entonces, que México esté en el puesto 53 de los 65 países que participan en la prueba internacional PISA de estudiantes de 15 años. Y tampoco sorprende que solo el 25% de los jóvenes entran a la universidad, comparado con el 93% en Corea del Sur.
Poco después de asumir la presidencia en 2012, Peña Nieto fue noticia en todo el mundo por enviar a la cárcel a la entonces poderosa jefa del sindicato de maestros Elba Esther Gordillo por cargos de corrupción. Poco después anunció una audaz reforma educativa que incluyó la evaluación de maestros y normas más estrictas para la contratación de nuevos profesores. El presidente se refirió a estas medidas -y tenía razón- como un punto de inflexión en la historia de México.
Pero ahora, en medio de amenazas del sindicato radical docente conocido como la CNTE de impedir con actos de violencia las elecciones legislativas en Oaxaca, Michoacán y Guerrero, el gobierno anunció la "suspensión indefinida” de la evaluación de maestros, una demanda clave del sindicato. La suspensión anula la prueba de ingreso para cerca de 250.000 aspirantes a maestros que debía realizarse a partir del 15 de junio, y la evaluación de 1,2 millones de maestros en los próximos tres años. "La cancelación de la evaluación anula la reforma educativa, y traiciona a millones de niños en nuestro país,” dijeron varias ONG.
Mexicanos Primero, dice que la decisión gubernamental probablemente sea impugnada en los tribunales, porque la reforma educativa fue aprobada como una enmienda constitucional. Si Peña Nieto invalida su reforma más importante, ¿cómo va a convencer a los inversores que confíen en las otras reformas?, dicen.
Al largo plazo, esto es una tragedia para México, ya que el país no logrará superar sus mediocres tasas de crecimiento si los niños tienen maestros sin credenciales académicas, que compran o heredan sus puestos de trabajo, o trabajan como activistas sindicales. Esta es la peor decisión de Peña Nieto, y pone en duda el futuro de todas sus reformas.
