Nada de lo que ingerimos tiene un único efecto en nuestro organismo, pero en el caso de los medicamentos la situación es mucho más compleja y peligrosa. Todos los fármacos empleados en dosis excesivas o durante períodos prolongados, en situaciones en que no estarían indicados, pueden producir efectos indeseables, generar interacciones con otros o sustancias, e incluso retrasar el diagnóstico de una afección importante.

Según estudios de la Universidad Maimónides y del Instituto Argentino de Atención Farmacéutica (Iadaf), la publicidad incita a la automedicación o al mal uso de fármacos, problemas que se cobran en la Argentina unas 21.800 vidas por año. El 50% de esas muertes corresponde a la polifarmacia, es decir, tomar simultáneamente seis medicamentos o más, que en general afecta a los mayores de 65 años. Un 30% corresponde a la automedicación, básicamente con productos de venta libre, y antibióticos, colirios, y psicofármacos.

De hecho, tres de cada cuatro argentinos se automedican. Los otros casos son por mala prescripción médica o mala administración del paciente, lo que provoca además 100.000 internaciones por año. Esto engloba a los que se exceden en las dosis, los que mezclan con otros sustancias, energizantes, alcohol, a las reacciones alérgicas, los efectos secundarios, y los mal prescriptos, entre otros.

Un dato relevante, conocido semanas atrás, es que la Argentina tiene récord de consumo de ansiolíticos. En 2013 creció más de 5%, y su uso es considerado abusivo por los especialistas, según el informe de una consultora internacional que analiza la cantidad y tipo de medicamentos que circulan por la red comercial: laboratorios, droguerías y farmacias. En 2012, la intoxicación por ingesta de medicamentos fue la segunda causa de atención en la guardia de la división de Toxicología del hospital Fernández, en la Capital Federal con 3105 pacientes, de los cuales 271 fueron por consumo de medicamentos, detrás de la intoxicación por alcohol, con 1107 casos.

El público debe ser consciente de que toda sustancia que se ingiere con fines terapéuticos, además de sus efectos positivos, tiene otros de carácter secundario que pueden ser perjudiciales, por lo cual es indispensable la prescripción y el seguimiento médico. La ingestión de fármacos no prescriptos puede desencadenar situaciones imprevisibles, más si se combinan con otras drogas o sustancias, alterando el diagnóstico de un cuadro que puede ser crítico.