Tan vieja como la historia de la humanidad, la esclavitud han evolucionado por encima de las revoluciones sociales y los derechos humanos con legislaciones que deben actualizarse para frenar los abusos que se siguen cometiendo en un mundo que se precia de civilizado. Por ello la Organización Internacional del Trabajo (OIT) debió adoptar un nuevo protocolo para eliminar el trabajo forzoso, incluyendo la trata y la esclavitud moderna.

La Convención 29 de la OIT, que data de 1930, tiene nuevas recomendaciones y comprete a los gobiernos y a las organizaciones de empleadores y trabajadores a luchar contra el sometimiento de 21 millones de personas para generar ganancias por 150.000 en mercados clandestinos, según cifras de 2012 del organismo.

Se estima que dos terceras partes, 99.000 millones, son de la explotación sexual comercial, mientras que 51.000

millones de la explotación con fines económicos, desde el trabajo doméstico a la agricultura. Pero también el trabajo forzado implica coacción, es decir ejercer una actividad sin haber dado el consentimiento previo y sin poder ser libre para dejar de realizarla, con el agravante que alcanza a 168 millones de niños y al 44% de inmigrantes y refugiados.

Se conoce, además, que un alto número de hombres trabajan como esclavos en barcos de pesca en aguas de Tailandia.

Una investigación del periódico británico "The Guardian” reveló que esos trabajadores no recibieron pago alguno durante años y varias de estas víctimas, que consiguieron escapar, relataron las horribles condiciones laborales, como turnos de 20 horas, golpes, torturas e incluso ejecuciones, y son vendidos por un capitán de un barco a otro.