Fue la creación oportuna de un argentino inquieto ante la trascendencia de un acontecimiento histórico, que dejó para siempre un hito social celebrado cada año. Tal el pensamiento de Ernesto Febbraro un porteño multifacético que en 1969 alternaba su profesión de odontólogo con la de profesor de psicología, filosofía e historia, con la música. Fue fundador del Rotary Club de los barrios de San Cristóbal y Once y dos veces nominado al Premio Nobel de la Paz por su acción comunitaria y, fundamentalmente, por la iniciativa del "’Día del Amigo”, transmitida a cien países que la recibieron con alegría.

Es que este día no es producto del azar ni la idea de una imaginación arrolladora sino el homenaje universal a la llegada del hombre a la Luna, a las 16,18 hora argentina del 20 de julio de 1969, cuando posó en la superficie selenita el módulo de la nave Apolo XI, tras lo cual descendieron los astronautas Neil Amstrong, comandante de la misión y su compañero Edwin Aldrin.

La hazaña de los Estados Unidos de alcanzar el primer cuerpo extraterrestre tuvo tanta trascendencia que las expectativas ante el desarrollo de una hazaña sin precedentes borraron las fronteras, hizo olvidar los problemas políticos, económicos, sociales y hasta los resquemores de la Guerra Fría, al mantener en vilo a la humanidad por las connotaciones del hecho inédito e incomparable de todos los tiempos. Amstrong, al poner su pie en la polvorienta superficie lunar, lo señaló como "’un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”, lo que fue escuchado y observado a través de la radio y la televisión por una audiencia que dejó de lado las desinteligencias circunstanciales eclipsadas por la magnitud de los valores, como ocurre con la auténtica amistad.

Es probable que a 44 años de la hazaña estadounidense con los tripulantes del módulo lunar "Eagle" (Águila), las nuevas generaciones no se detengan ante la magnitud de la empresa científica y tecnológica y hasta se renueven los mitos y polémicas sobre la veracidad de la conquista espacial. Pero de lo que no cabe dudas es del sentimiento de la amistad, la de una relación en que se comparten con los compañeros de la vida las vivencias, alegrías y sinsabores cotidianos. Son los amigos.

Es que como expresa García Márquez, "el único momento de la vida en que me siento yo mismo es cuando estoy con mis amigos”. Porque lo importa es la sana convivencia haciendo un culto de la amistad, aunque algunos duden del alunizaje o que el Día del Amigo es otro invento criollo.