El electorado español concurre hoy a las urnas para elegir 350 diputados y 208 senadores del Congreso y 56 representantes de parlamentos regionales. Serán las decimoterceras elecciones desde la transición a la democracia y las segundas con Felipe VI como rey. Esta vez pueden participar 36,5 millones de ciudadanos habilitados, aunque habría una abstención del 30%, según las encuestas, a pesar del interés despertado en el único debate televisivo entre los cuatro principales candidatos: Mariano Rajoy (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (Unidos Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos).

El nuevo Gobierno de España deberá hacer frente a serios problemas, como el desempleo del 21%, cumplir con el déficit comprometido con la UE y el desafío soberanista que impulsa el parlamento regional de Cataluña.

Mientras el gobernante Partido Popular de centroderecha mantiene su promesa de bajar los impuestos, los socialistas apuestan por un ambicioso Plan de Emergencia Social para los ciudadanos desprotegidos, que incluye un salario mínimo y un ingreso mínimo vital de 426 euros. La coalición Unidos Podemos (izquierda antiausteridad) busca incrementar el gasto público y aumentar los impuestos a los más ricos, mientras los liberales de Ciudadanos proponen bajar los impuestos a las clases medias.

El gobierno que resulte electo deberá combinar sus promesas electorales con el control del déficit y la desaceleración económica por el precio del petróleo, la depreciación del euro y la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo. Este contexto complejo suma ahora el impacto del ‘brexit’ británico, que obliga a replantear las políticas económicas y sociales de la región.