Elías Pósleman fue reconocido por sus distintas formas de expresar belleza.


Más de nueve décadas de vida vividas plenamente, merecen el homenaje para quien ha dejado este mundo con todas y cada una de sus metas cumplidas y amado inconmensurablemente por la gran familia que supo forjar. Hijo de Sara y Emilio Pósleman, inmigrantes llegados a nuestra tierra en 1910, el ingeniero Elías Pósleman fue el último de 9 hermanos en dejar este mundo. Su sangre libanesa es sin dudas la que le dio esa tenacidad y fuerzas ya que en su hogar su madre fue la que al enviudar tempranamente vislumbró en la educación de su prole a los futuros profesionales de valía que fueron todos. Y él abrazó el estudio y el amor por las artes con una responsabilidad enorme que bien supo transmitir a sus cinco hijos y a sus 15 nietos, con la alegría de contar con varios bisnietos que fueron sin dudas su mayor logro y orgullo.


Escribió una veintena de libros, la mayor parte de los cuales tuve el honor de presentar siendo presidente de la SADE San Juan y en 2008 ello lo hizo acreedor al máximo galardón de la entidad en la provincia: El premio "Pluma de Oro de las Letras Sanjuaninas".


 En numerosas ocasiones DIARIO DE CUYO destacó de manera especial en notas magníficas su sentir respecto del arte al que se dedicaba como pasatiempo que le otorgaba felicidad y era su mejor forma de expresar con figuras y siluetas ocurrencias que eran parte de un trabajo sereno, relajado, aunque constante y que lo hacía sentir aún vital e interesado en brindarse plenamente a través del dibujo con belleza y sobriedad.


Conocerlo ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Su palabra, su sabiduría, me acompañan. Su obra escrita es testimonio y legado de una manera sencilla de narrar breves historias como ramilletes de temas pensados y estructurados para regocijo de sus ávidos lectores. Un personaje, un nombre, un momento y allí estaba la historia. Sin recurrir a lo chabacano era un caballero escribiendo como lo era en su vida diaria. La sonrisa que esperaba tras la lectura llegaba sin dudas porque él lo hacía mágico, siempre dedicado a aprender y aplicar los vocablos justos, correctos, investigados con su amigo el diccionario al lado para ser preciso y eficaz. Alma generosa, sé que rutila hoy entre las grandes personalidades sanjuaninas que brillan con luz propia en nuestra cultura, vigía inolvidable para mí y muy seguramente para cuantos lo conocieron y disfrutaron de sus muchas formas de expresar belleza. Vaya para su querida familia el sincero sentimiento de pesar por su partida pero también el consuelo de que ha dejado este mundo un gran hombre cuya vida ejemplar y espíritu de gran educador, seguirá como un ángel tutelar guiando amorosamente sus destinos.

Por la Prof. Ada Gámez
Escritora