En un testimonio del 17 de marzo ante el Comité del Senado sobre Relaciones Exteriores, Russ Dallen (editor del Latin American Herald Tribune, con sede en Caracas) dijo que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tiene en sus manos un aparato electoral que casi garantiza el fraude en las elecciones legislativas, programadas para septiembre.
Según su testimonio, el registro electoral de Venezuela ha sido manipulado desde que el fallecido presidente Hugo Chávez contrató empresas cubanas para emitir los pasaportes y otros documentos de identidad al inicio de su gobierno.
En 2003, cuando la oposición lanzó un referendo para tratar de revocar el mandato de Chávez, Venezuela tenía 11,9 millones de votantes registrados. Chávez logró retrasar el voto por un año y medio, ganando tiempo para agregar más de dos millones de votantes al registro. En 2004 Venezuela tenía 14 millones de votantes registrados.
En los años siguientes, a medida que perdía popularidad, el gobierno infló aún más el registro electoral. En las elecciones de 2013, cuando la Comisión Nacional Electoral controlada por el gobierno adjudicó a Maduro la victoria con el 1,5% de los votos, el registro tenía 18,9 millones de votantes registrados. "Por lo tanto, el registro electoral aumentó en un casi un 60% en diez años, un verdadero boom poblacional!", según Dallen. Añadió que un estudio de la Universidad Católica Andrés Bello de Venezuela encontró que en 14 de los 24 estados habían más votantes registrados que personas. "Uno de los estados más pobres, Delta Amacuro, por ejemplo, tenía 122% más de votantes registrados que su población estimada", dijo Dallen.
La coalición de la oposición de Venezuela, MUD, dijo que antes de las elecciones del 2013 aunque el número de mayores de 18 años había crecido un 4.3 por ciento en los tres años anteriores, el número de votantes registrados había aumentado un 7.3 por ciento. Pero la MUD había encontrado que el registro electoral era "aceptable", dijo el informe del Centro Carter.
Después de las elecciones de 2013, la coalición de la oposición informó que hubo cerca de 300.000 votos emitidos bajo el nombre de personas fallecidas. Eso representó el 1,5% el padrón electoral.
El informe del Centro Carter llegó a la conclusión de que a pesar de la supuesta ausencia de fraude masivo en el registro electoral, la OEA, la Unión Europea y el Centro Carter "han recomendado, desde hace tiempo, una amplia auditoría de la lista de votantes".
