El 13 de junio se instituyó el Día del Escritor por la SADE, ya que en esa fecha de 1874 nació Leopoldo Lugones, quien fuera el fundador de la Sociedad Argentina de Escritores. Y que mejor para conmemorar esta fecha que recordar la obra literaria de uno de los escritores más reconocidos de nuestro país, como es el caso de Julio Cortázar.

Mario Vargas Llosa lo considera como "una de las personas más inteligentes que he conocido y con ideas muy originales sobre la literatura. Con respecto a su legado creo que Julio quedará en el repertorio de los escritores ausentes, que estarán siempre presentes”.

Si bien nació en Bruselas, el 26 de agosto de 1914, donde su padre se desempeñaba como diplomático, a los 4 años regresó con su familia al país y su infancia y adolescencia transcurrió en Banfield. Se graduó como profesor en Letras y trabajó como docente en Bolívar, Chivilcoy y la Universidad de Cuyo. En 1951 emigró a Francia, y sólo regresó al país en siete oportunidades, hasta su muerte el 12 de febrero de 1984. En 1951 se publicó su primer volumen de cuentos "Bestiario”, en 1960 su novela "Los Premios” y en 1963 "Rayuela”. Aunque extrañaba su ciudad donde pasó su infancia, al mismo tiempo sentía una necesidad de distancia. Buenos Aires está presente en muchas de sus novelas, en algunas de forma explícita, como en los "Premios” o "Rayuela”, pero lo cierto es que sus huellas son imborrables, en su poema Milonga donde confiesa: "Extraño la luz del sur/ cuando la sed me hace alzar la cabeza/ para beber tu vino negro medianoche/… Y extraño las esquinas con almacenes dormilones/ donde el perfume de la yerba tiembla en la piel del aire./ La cruz del sur el mate amargo /y las voces de amigos/ usándose con otros.”

Su literatura parte del cuestionamiento vital, cercano a los planteamientos existencialistas, en obras de marcado carácter experimental, que lo convierten en uno de los mayores innovadores de la lengua, y la narrativa en lengua castellana. Sus relatos abordan en lo fantástico, aunque sin abandonar por ello el referente de la realidad cotidiana, por lo que sus obras tienen siempre una deuda abierta con el surrealismo. Las rupturas de los órdenes cronológico y espacial sacan al lector de su punto de vista convencional, proponiéndole diferentes posibilidades de participación. Tales propuestas alcanzaron sus más acabadas expresiones en novelas como "Rayuela” considerada una de las obras fundamentales de la literatura en español.

En este año 2014 se cumplen cien años del su nacimiento y logró convertirse en una de las principales figuras del llamado "boom” de la literatura hispanoamericana, y también alcanzó reconocimiento internacional.

Otro escritor latinoamericano, nacido en México, Octavio Paz, también en este año se celebra el Centenario de su natalicio, y no puedo dejar de mencionar la reciente partida de otro Premio Nobel de Literatura, el Colombiano Gabriel García Márquez. Cada uno de ellos con un sello particular en sus escritos, que enriquecieron nuestro idioma, y crearon verdaderos mundos de ficción cercanos a nuestra realidad.

(*) Filología Hispánica.