Tomás (13), Alejo (12), Luciano (10) y Lautaro (11) jugaban en una casa en Caucete en el año 2016. Con un palito de selfie se filmaban y practicaban el juego de moda, ser Youtuber. De repente pelaron una frase: "esto se va a descontrolar" y, como si todo hubiese estado planeado, cayeron del techo precario donde estaban parados vociferando un "descontrolaaaaar". Esos segundos no los planearon, pero resultaron los más populares de su corta vida ya que el video llegó a reproducirse en portales webs de Chile, México, Colombia, EEUU y Reino Unido, al menos. Lo gracioso radicaba en la mezcla de la palabra con el acto inesperado de la caída. Y es más o menos lo que le está pasando hoy al macrismo: arrancaron jugando con la Justicia y hoy ya se puede decir que viven bajo las órdenes de los hombres de Comodoro Py. Es decir, casi igual a esos chicos cauceteros quienes comenzaron manejando la situación y luego, de tanto forzarla, acabaron víctimas del juego que ellos mismos habían fabricado.

 

 

Ahora bien, ¿el Ejecutivo debe conducir a la Justicia? La ingenuidad a veces es peligrosa. A los jueces los designa también el poder político y muchos de ellos, no todos afortunadamente, terminan haciendo política con sus decisiones y hasta con la ausencia de ellas.


Gracias a la Justicia Federal, Cambiemos ha logrado poner al peronismo entre la espada y la pared, es cierto, pero también es real que el macrismo está perdiendo su contracara, la que les permitió gobernar hasta hoy. Ayer, el diario Clarín publicó una encuesta perteneciente al Monitor de Humor Social y Político, que D'Alessio IROL realiza en forma continua junto a Berensztein, para dilucidar entre los adeptos a Cambiemos y el kirchnerismo qué preocupa más, si la corrupción o la economía. Los resultados, según el matutino, arrojan algunas definiciones curiosas: "...consultaron si "preferiría que termine la corrupción o mejore la situación económica", y en las respuestas también se ve la grieta. Un 80% de los votantes de Cambiemos eligió el "fin de la corrupción" y un 19% que "mejore la situación económica". A la inversa, un 75% de los electores del kirchnerismo optó por el repunte de la economía y un 19% por el fin de la corrupción. Y al sacar los totales, el 51% optó por el fin de la corrupción y un 46% por la mejora en la economía", publicó ayer el matutino porteño. Es decir, no hay una posición que domine totalmente sobre la otra. El país está dividido (otra vez) y a medida que el macrismo no controle los números, seguramente la gente irá inclinando la balanza hacia los precios altos, el combustible sin freno, el 65 por ciento de suba del dólar en lo que va del año, etc.


¿Hay que dejar que sigan robando? Por supuesto que no, pero tampoco es bueno que un Presidente pierda el dominio. La fantasía propagandística de que la Justicia y el Ejecutivo actúan por separado, es solo eso, una simulación de algo que no ocurre, lamentablemente. Ojalá haya que contar otra historia, pero por ahora es la historia que todos los días leemos en los diarios o vemos en los programas de TV.

 


¿Y por casa cómo andamos?


La declaración de José López llenó de incertidumbre al peronismo de la provincia de Buenos Aires, fundamentalmente. Si hay alguien que sabe los nombres de los políticos que han participado de las coimas, es el exsecretario de Obras de todo el kirchnerismo. Dijo que estaba solo, que el mundillo K le armó una causa, y acusó a los expresidentes Néstor y Cristina de comandar la corrupción que se quedó con millones de dólares de la obra pública. La política ha empezado a estar atenta a las noticias que salen del edificio de Comodoro Py más que de las oficinas de los políticos. Los únicos que pueden quedarse tranquilos son los gobernadores que arrancaron sus gestiones después de diciembre de 2015, porque el resto deberá esperar los resultados de las investigaciones de Bonadio. Todo está en vilo, todo está sin definirse. Si fuésemos un país normal, a estas alturas ya deberían conocerse los posibles candidatos y estaríamos hablando de posibles alianzas, pero por desgracia, por ahora cada vez nos capacitamos más en cuestiones legales.