En el departamento Valle Fértil, esta semana tuvo lugar uno de los últimos incendios provocados, entre otras cosas, por la falta de lluvias en la provincia.


Si bien en estos momento hay una gran inquietud por las consecuencias que pueden tener los incendios del Amazonia en el norte argentino, no hay que olvidarse que en nuestro país, periódicamente se suscitan focos de incendios desde el extremo Sur, en los bosques de Tierra del Fuego, hasta las provincias del Norte, donde se sabe que hay emprendimientos agrícolas que están arrasando con la flora autóctona.


Los incendios que se registran habitualmente en San Juan no alcanzan a ser de grandes dimensiones, por las características propias de nuestra provincia, en donde no abundan los bosques y predomina el desierto. Pero suelen haber incendios forestales en zonas del piedemonte cordillerano, en las laderas del cerro Pie de Palo, o en las Sierras de Valle Fértil como el que se suscitó en el transcurso de esta semana. También hay incendios producidos por el viento Zonda que no solo afectan las áreas forestadas, sino que provocan graves daños en los centros poblados.


En el resto del país son conocidos los incendios de la zona del Litoral, como ocurrió hace poco en Corrientes, y en el Sur del país, en provincias como Río Negro -en las inmediaciones de Bariloche-, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Tampoco hay que olvidar el Sur de Buenos Aires y las Sierras de Córdoba, en zonas como la de Calamuchita, donde hace poco hubo incendios de grandes proporciones.


Más allá de asumir que periódicamente hay que luchar con este fenómeno, el país y, consecuentemente todas las provincias, deben estar preparadas para afrontar estos incendios que habitualmente tienen catastróficas consecuencias. Hay que prevenir los efectos devastadores del fuego, custodiando y controlando debidamente los parques nacionales y bosques autóctonos, para detectar a tiempo principios de incendio que después se hacen incontrolables. También se debe estar preparados para combatirlos con recursos humanos capacitados; herramientas adecuadas y, fundamentalmente, con planes de acción que permita aplicar los denominados cortafuegos y actuar de manera que los incendios no se propaguen hacia centros poblados o áreas productivas. En todo momento hay que evitar la improvisación, implementando algún sistema de alarma temprana que posibilite acudir a los focos de incendios lo más rápido posible.


Todo esto debe estar complementado con una adecuada política forestal y de administración de los parques nacionales que promueva su desarrollo y no el achique de los mismos, con obras cuestionadas como "el corredor del Beagle'' que se está construyendo en Tierra del Fuego, obra para la que está prevista la tala de miles de ejemplares centenarios.


> Una década de catástrofes

De 2010 en adelante se suscitaron en la Argentina numerosas catástrofes como la del Parque Calilegua, en Jujuy, donde la sequía y la persistencia de los vientos dificultaron el accionar de los bomberos y las llamas arrasaron más de 3.000 hectáreas. Ese mismo año hubo otro desastre en el camino a las Altas Cumbres, provincia de Córdoba, con graves daños no solo a la flora del lugar sino también a la fauna autóctona.


Al año siguiente hubo un gran incendio forestal en Chubut, estimándose el tiempo de recuperación de los bosques en más de 70 años.


En 2012, unas 60 hectáreas de la provincia de San Luís fueron arrasadas por las llamas y en las inmediaciones de Tolhuin, en Tierra del Fuego, se quemaron numerosos ejemplares de coníferas. Simultáneamente un incendio en Chubut avanzó hacia zonas turísticas y un avión hidrante se estrelló intentando apagar el fuego, sin consecuencias para el piloto.


En septiembre de 2013, se produce un incendio en la zona de Calamuchita, en Córdoba, que puso en peligro a 50 chicos que quedaron rodeados por el fuego. En San Luis hay heridos graves en un incendio en Merlo y pone en alerta a esta localidad turística.


En enero de 2014, el incendio de un bosque obliga a evacuar un balneario de la Villa turística de Marisol, en el Sur bonaerense. Ese mismo mes en Sierra de la Ventana, también en Buenos Aires, se quemaron 35.000 hectáreas.


En los último años se quemaron más de 20.000 hectáreas en la hermosa localidad de la Cholila, en Chubut, peligrando numerosas propiedades. Otros incendios arrasaron las inmediaciones de Playas Doradas, entre Río Negro y Chubut, generando inconvenientes al tránsito vehicular.

Por Alfredo Correa
DIARIO DE CUYO