Las conductas de las masas que suelen ir acompañadas por líderes que impresionan al punto de establecer un artificio cívico falaz como una verdad, han intentado y pretenden instaurar en nuestro tiempo una herramienta de presión para los gobiernos previsores.
Los fanáticos ideológicos tratan de acomodar los hechos a su ideología en lugar de tomar los acontecimientos en toda su magnitud y realidad, incluso cuando contradigan los argumentos o posiciones de su propia ideología. En el continente americano el fanatismo ideológico tiene una coyuntura mística con una gran dosis de adoctrinamiento.
Se puede ver en pensadores de todo rango político como circundan y atraen a los grupos o masas que se acomodan con facilidad para obtener réditos sociales de cualquier tipo. Esta forma particular de fanatismo devela la incapacidad de la persona de trazar un propio sentir hasta un propio vivir.
Quizás este tipo de fanatismo identifique a un determinado tipo de ser o al menos a un sector que sigue al mismo. La pregunta sería ¿qué cree este individuo? O bien ¿a qué tendencia se orientan grupos de éstos? Evidentemente lo que conocemos es el resultado de la respuesta, que aunque cargada de contenido no termina por ser exhaustivamente descubierta. No obstante conocemos que este tipo de personas quiere imponer su ideología lo cual desde el punto de vista de la racionalidad va excediendo los límites hasta que este mismo individuo termina por aceptar que esta ideología es la verdad que explica un todo.
Este fenómeno en nuestro continente puede llegar a focalizarse de manera tal que desde las manifestaciones sociales se liste con lo ético lo cual su descubrimiento se hace más difícil.
En nombre de diversas ideologías políticas, el hombre ha llegado a producir conflictos bélicos y sociales, actos de todo tipo en contra de personas e incluso hasta llegar a afectarse a sí mismo. Este tipo de fanatismo tiene su opuesto correlato epistemológico en el que cae en un relativismo, aceptándolo todo de cualquier manera e inmovilizándose. Tanto el uno como el otro se derrumban al presentársele la verdad como búsqueda a la cual se debe llegar.
Debemos estar atentos hasta en sus más pequeñas reducciones pues los riesgos pueden ser graves y tardíos las soluciones. Cómo remedio aplicable, el modelo de la humildad intelectual es la forma de contrarrestarlo.
