La iniciativa de varios municipios de prohibir la pirotecnia sonora, de gran impacto en los animales, y sólo autorizar los fuegos artificiales lumínicos en las celebraciones de fin de año, ha sido muy bien recibida en la sociedad. Se rescatará la imagen más atractiva de los festejos coronados con lluvias multicolores y se eliminarán los estruendos molestos por las alteraciones psíquicas que provocan en los bebés y niños de corta edad y en las mascotas.
Las autoridades de Rivadavia dieron el primer paso al prohibir la venta de pirotecnia en ese departamento, en tanto las intendencias de Capital, Santa Lucía y Pocito anunciaron hacer lo propio a partir de 2016. Es decir, autorizar únicamente la venta de pirotecnia lumínica sin explosivos de alto impacto en personas y animales. Por su parte la Legislatura Provincial, que es la primera en despedir el año con un espectáculo de fuegos de artificio, ya lo hizo la semana pasada con una notable reducción sonora.
Quienes celebraron el giro político fueron las ONG protectoras de animales que vienen insistiendo en el tratamiento de un proyecto de ley para la regulación de la comercialización y uso de pirotecnia en San Juan, que se encuentra inactivo en la Cámara de Diputados desde 2013. La importancia de esta normativa es que se legisle para toda la provincia, a fin de evitar las ordenanzas limitadas a un ejido municipal y por ello quien las transgrede simplemente va a otro departamento para comprar los artefactos explosivos.
Es de esperar que la atenuación de ruidos desagradables, por una parte y el esplendor del marco luminoso por otra, marquen de ahora en más el sentido de celebraciones con el atractivo de los fuegos artificiales, más civilizadas y aplaudidas por la mayoría.
