El sanjuanino Pablo Cabrera brilló como sacerdote de la Iglesia Católica y gloria de la historiografía nacional. Se destacó por sus investigaciones en etnografía, lingüística, arqueología, entomología e historia durante el primer tercio del siglo XX y resplandeció en varias disciplinas artísticas: fue director de coros y compuso piezas musicales religiosas y profanas.
Pablo José Cabrera Mercado nació en San Juan de Cuyo el 17 de septiembre de 1857, aunque diversos documentos dan como fecha el 12. Sus padres fueron Pablo José Cabrera (chileno) y Melitona Mercado Quiroga (sanjuanina). Fue bautizado en la Parroquia de la Merced el 25 de septiembre de 1857. El matrimonio tuvo 7 hijos, 2 varones y 5 mujeres, siendo Pablo el menor de los varones.
El Presbítero Cabrera realizó sus estudios primarios en la Escuela Sarmiento. Su vocación religiosa tuvo influencia de su tío, monseñor Eleuterio Mercado, figura sobresaliente del clero, en quien vio un modelo y un ejemplo. En 1869, cuando tenía sólo 12 años, sintió el llamado de abrazar la carrera sacerdotal y, a tal efecto, se trasladó a Córdoba, acompañado por su madre, en un azaroso viaje a lomo de mula. Ese año no pudo ingresar al seminario por lo que su familia decidió que fuese a vivir con su tío Agustín Mercado, administrador de una estancia en Río Ceballos, donde se interesó por los usos y prácticas del hombre de campo. Aprendió guitarra y se descubrió en él una buena voz para el canto.
Al año siguiente ingresó como seminarista en el Colegio de Nuestra Señora de Loreto, en Córdoba, donde fue un deslumbrante estudiante recibiéndose de licenciado en Teología y, si bien terminó sus estudios en 1880, no se ordenó hasta el 14 de marzo de 1883 en Mendoza, al ser destinado para capellán del Colegio de María de la Casa Matriz de las Esclavas del Corazón Jesús, cargo que desempeñó desde 1884 hasta 1896. Posteriormente, ejerció su sacerdocio en la iglesia Nuestra Señora del Pilar en Córdoba y, paralelamente, se fue inclinando por los temas históricos. Coleccionó objetos de valor del período colonia y su casa y su iglesia se convirtieron en museo.
La Universidad de Córdoba creó para él la cátedra de etnografía indígena argentina y, en 1928, le otorgó el título de Doctor Honoris Causa como premio a sus investigaciones. Entre sus logros historiográficos, se cuenta que Cabrera encontró los antecedentes genealógicos de Garay y el acta de la fundación de San Miguel de Tucumán.
Más de medio siglo de vida intensa en la Córdoba colonial, que tanto monseñor Cabrera llegó a conocer y a admirar le otorgaron "carta de ciudadanía” cordobesa, pero nunca renegó de su patria de su origen sanjuanino. Como orador deslumbrante participó de algunos hechos históricos como el día de la inauguración del monumento al Cristo Redentor y recibió el título de la Santa Sede de camarero de Honor de su Santidad, el 3 de noviembre de 1908. Entre otros cargos fue el primer director del Museo Histórico de Córdoba, en 1919; profesor del Seminario conciliar; miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba; del Instituto Geográfico Argentino; de la Sociedad de Americanistas de París; presidente de la filial cordobesa de la Junta de Historia y Numismática Americana; titular del Museo Colonial de Córdoba y Caballero de la Orden de Isabel La Católica, entregado por el Cónsul de España en mayo de 1930.
Murió en Córdoba el 29 de enero de 1936, siendo sepultado en el Cementerio San Gerónimo. El 23 de abril de 1985, sus restos fueron trasladados a la Catedral de la ciudad de Córdoba y colocados en el subsuelo de la Capilla Penitencial o Capilla Sepulcral de los Obispos. Cabrera fue considerado el patrono de las instituciones educativas ya que en 1936 en su honor se construyó el Fondo Monseñor Pablo Cabrera del ex-Instituto Americanista de la Universidad Nacional de Córdoba. También el Archivo Histórico de esa provincia, creado en 1941, lleva su nombre.
El Colegio "Monseñor Doctor Pablo Cabrera” fue fundado en San Juan de Cuyo en 1862 como Colegio Preparatorio para la Universidad por obra de Domingo Faustino Sarmiento como mandatario provincial; en 1864, bajo la presidencia de Bartolomé Mitre, cambió su nombre por el de Colegio Nacional y se transformó en el tercero en su tipo en el país, luego de los de Buenos Aires y Entre Ríos, hasta que en 1934 tomó su nombre actual.
La personalidad científica y literaria del excelentísimo sacerdote merece ser difundida con respeto y enaltecimiento merecido por su larga vida de investigador, por el rigor de sus métodos, por la abundancia y esplendidez de su estilo, por la firmeza de sus convicciones y por sus cualidades como ser humano. En Monseñor Cabrera se ha reunido al sabio eminente; el lingüista; el etnólogo que abrió caminos originales para el conocimiento de nuestro pasado precolonial; el investigador que ha restaurado la historia de la Conquista; el orador que ha brillado en los pulpitos; el creyente que ha puesto su fe por encima de todos los halagos; el maestro que ha conducido con su ejemplo a toda una generación en la disciplina del saber histórico positivo; y por encima de todo, la figura clerical de extraordinario relieve.
