Desde que asumió al frente de la Iglesia Católica, el papa Francisco se ha referido en varias ocasiones al trabajo desempeñado por las mujeres en las instituciones eclesiásticas, que no es reconocido con la importancia que merece, ya que a su juicio cumplen un papel de servidumbre y no de servicio como debe ser considerada su honrosa actividad.

Durante un coloquio organizado por el Consejo Pontifical para los laicos, con motivo de recordarse el 25º aniversario de la publicación de la carta apostólica de Juan Pablo II sobre la vocación de la mujer, "Mulieris dignitatem", hace una semana, el papa Bergoglio sostuvo que aquel texto de uno de sus antecesores es un documento histórico, el primero del magisterio pontifical enteramente dedicado al tema de la mujer. Y observó que si muchas cosas pueden cambiar y han cambiado en la evolución cultural y social, queda el hecho de que es la mujer la que concibe, la que lleva en su ser y da a luz. Precisamente dijo que al dar a la mujer la maternidad, Dios le ha confiado de una manera muy especial el ser humano.

Desde que se refiere a la participación de la mujer en la cristiandad, el Papa argentino se concentró en los primeros testimonios que pueden encontrarse en los Evangelios. Y subraya, ante todo, que las mujeres fueron testimonios de la resurrección, porque ellas fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús y comprueban que su tumba estaba vacía. Recuerda, además, un encuentro con un mensajero de Dios que anuncia que el crucificado no está porque ha resucitado. Las mujeres, empujadas por el amor, "saben recibir este anuncio con fe: creen y, enseguida, lo transmiten, no se lo guardan para ellas", evocó en abril último.

Francisco suele poner énfasis al instar a las religiosas que actúen decididamente, que salgan a la calle a convocar para el afianzamiento de la fe y destaca, como no lo han hecho sus antecesores, la trascendencia de las mujeres en la Iglesia. Pero estas expresiones para fortalecer la presencia femenina plantean una cuestión histórica, porque el Pontífice se mantiene fiel a la negativa del Vaticano al sacerdocio femenino. Ya había adelantado la negativa en el encuentro informal con los periodistas, en el avión de regreso de Brasil a Roma, diluyendo otra expectativa por los cambios transformadores calificados de una revolución en la Santa Sede.