Después de tantas actuaciones exitosas ante públicos cada vez más entusiastas, sólo le faltaba a nuestro "Zorzal” transformarse en actor de cine, una industria que en la década del ’20 ya se estaba afianzando con singular fuerza en la aceptación popular. En tal sentido Gardel había realizado varios "cortos” en Buenos Aires, tomándole el gusto a la actuación frente a las cámaras y a la difusión que ya iba logrando este nuevo arte que le permitiría llegar a públicos prácticamente inalcanzables de modo personal.

Terminados sus compromisos locales, Gardel se embarcó una vez más hacia Francia en el trasatlántico "Conte Rosso” en diciembre de 1930, para llegar a Niza y de allí seguir en tren hacia París para una nueva presentación ante su público compatriota. Desde la capital regresaron a Niza a fin de cumplir un contrato de actuación en uno de los Casinos más importantes de la rivera. El público de toda Francia había llegado a idolatrarlo y lo ovacionaba en todas sus actuaciones, particularmente después de haber tomado la costumbre de incluir en sus repertorios varias piezas en su idioma natal, que para ese entonces ya había llegado a dominar perfectamente.

Desde la costa mediterránea Carlos retorna nuevamente a París y se aloja en el Hotel Meurice, frente a los jardines de las Tullerías, que años después se hiciera tristemente famoso por alojar el alto mando del ejército nazi durante la ocupación de Francia. Fue en ese viaje que Gardel tuvo la oportunidad de conocer a su tocayo Charles Chaplin,

siendo presentados por un amigo común. Fue justamente Chaplin quien le aconsejara dedicarse al cine. No es de extrañar que se creara esta simpatía mutua entre ambos Carlos, si consideramos los humildes orígenes notoriamente similares de ambos, de madres costureras abandonadas por sus parejas que debieron trabajar duramente para salir adelante y educar a sus hijos, mientras los chiquillos vagabundeaban por los respectivos mercados de abasto en Londres y en Buenos Aires.

La aventura cinematográfica comienza para Gardel en abril de 1931, relacionándose con la Paramount, una empresa que siendo norteamericana, tenía también estudios varios kilómetros al sur de la capital francesa, en un suburbio llamado Joinville. Después de un periodo de negociaciones, el 1 de mayo de 1931 el "Zorzal” firmó su primer contrato como actor de cine, para filmar una película que se llamaría "Luces de Buenos Aires”, en cuya financiación habría intervenido una admiradora según mentas muy cercana a Gardel, llamada Sadie Baron Wakefield. Actuaron junto al cantor Sofía Bozán, Gloria Guzmán y Pedro Quartucci, con argumento de Bayón Herrera y Manuel Romero.

Comentaristas de los medios noticiosos se hicieron eco del éxito popular de Gardel y el tango, con expresiones exaltadas sobre la falta total de precedentes de una reacción así, repitiéndose el suceso de "Tomo y obligo” con suspensión del desarrollo de la película porque el público exigía ver una y otra vez esos minutos.

Otra película que tuvo gran repercusión fue "Melodía de arrabal”, compartiendo cartelera nada menos que con Imperio Argentina con quien cantan a dúo "Mañanita de sol”, aunque todos la recordamos por la emocionante versión del tango "Silencio”, según mentas inspirado en una visita que Pettorosi habría hecho al famoso cementerio del Père Lachaise quedando impactado al ver cinco tumbas en hilera con un mismo apellido.

Superada su tarea de actor cinematográfico, Carlitos continuó con sus actuaciones en los teatros y salas de París, grabando varios tangos que aún hoy disfrutamos todos los aficionados.