Una semilla de girasol genéticamente modificada y desarrollada en la Argentina, aprobada en la provincia autónoma de Mongolia Interior, China, con alcance al resto del país asiático.
Se trata de una decisión trascendente, frente a la reticencia que existía en los mercados internacionales por este tipo de producciones agrícolas y, además, por la importancia que implica atender la mayor demanda de alimentos del mundo.
Es así que tras superar los ensayos oficiales exigidos por las autoridades chinas, el híbrido argentino fue aprobado y registrado para su comercialización en China por la empresa Beijing Doneed Seeds, bajo el nombre comercial S27.
Es la semilla desarrollada por el Programa de Mejoramiento Genético de Girasol de Advanta Semillas, en la localidad santafesina de Venado Tuerto. Es el CF 27 -un híbrido simple, de grano negro, alto contenido de aceite, de ciclo intermedio-corto y de alto rendimiento- que se comercializa desde 2004. En China, el girasol se cultiva principalmente en Mongolia Interior, con más del 30% de la superficie total del cultivo y le siguen las provincias de Heilongjiang, Shanxi, Jilin, Ningxia, Xinjiang y Gansu.
La paradoja del avance genético es que la Asociación Argentina de Girasol denunció que los productores locales no pueden aprovechar la creciente demanda mundial de materia prima -y los mayores precios también-, por el alto nivel de las retenciones a sus exportaciones.
La rentabilidad negativa, por la asfixia tributaria, tiene secuelas de inversiones frustradas y desalientos históricos en el campo argentino.
