Sólo en los libros de Historia Argentina y sobre la colonización española hemos oído hablar de "gobernación-intendencia”. En ellos se dice que fue un invento del rey Carlos III de España y que se denominó "sistema de intendencias en el Virreinato del Río de la Plata”, como una forma de divisiones territoriales. La máxima autoridad en un principio fue el gobernador intendente de Córdoba que tenía competencia sobre justicia, hacienda, guerra y policía, y alcanzaba el control sobre Mendoza, La Rioja, San Juan y San Luis. En 1814 se creó la de Cuyo. Pero no es imprescindible saber esto, aunque sí que hubo nombres trascendentes que ocuparon esas funciones después de nuestro primer grito de libertad. De entonces a este siglo XXI, ha pasado mucha agua debajo del puente. Pero hoy San Juan se encuentra gobernada por un ex intendente, como muy pocas veces pasó antes. Ese detalle podría haber sido un apéndice en la trayectoria de un funcionario o en este caso, un gobernador. Sin embargo, estamos viendo a diario que Sergio Uñac vincula una explicación o argumentación sobre tal o cual anuncio de gobierno con un recuerdo vivo de su paso como intendente de Pocito en dos ocasiones.
Gobernador-intendente
En Capital, por ejemplo, en un reciente acto de inauguración de obras en el barrio "Bandera Argentina", se dirigió así al actual intendente, Franco Aranda: "Soy consciente que el municipio es el primer eslabón en democracia que tiene la política argentina, y por eso resulta tan dignificante ejercer el noble rol de intendente municipal".
Su experiencia comunal, y ya siendo vicegobernador, llevó a Uñac a presidir dos años la UIM, organismo internacional que agrupa a políticos, funcionarios y cabezas de gobierno locales de más de 30 países de América y Europa. Había sucedido al alcalde de Almería, España, país donde logró aprender el llamado "ABC” del plan estratégico departamental y crear la marca "Pocito”, un sello al estilo de denominación de origen, que puso en marcha bajo la dirección de su entonces colaborador y hoy ministro de Producción y Desarrollo Económico, Andrés Díaz Cano. También estuvo en California, EEUU, e incluso pudo disponer la organización del IX Congreso Iberoamericano de Municipalistas, donde recibió de sus pares de más de 20 países presentes, la "Medalla de la Unión Iberoamericana de Municipalistas”. En esas sesiones se habló de Maestrías y Especializaciones en Gobierno y Desarrollo, en Dirección y Gestión Pública Local o Promoción Económica y Desarrollo Local. De esta manera profundizó su intimidad con el "municipalismo” a tal punto que hoy, precisamente, parece servirle en cada caso para entender mejor las inquietudes de los administradores territoriales sanjuaninos. Y si bien venimos de un José Luis Gioja, gobernador-todo terreno, ¿a quién sorprendería que San Juan posea hoy un mandatario al que podríamos mencionar como "gobernador-intendente”? Es más, cuando Uñac habla de los departamentos, con frecuencia memora testimonios personales en similares circunstancias, aprovecha para dar recomendaciones o hacer advertencias a los actuales ediles, sobre todo de los departamentos más alejados de la sede del Gobierno, y parece pensar y actuar en consecuencia.
A esta altura de un mundo tan acelerado, ¿es bueno que la máxima autoridad de la provincia piense con asiduidad como intendente?, ¿sirve que para dar respuesta a planteos municipales ausculte en sus ocho años al frente de Pocito? Evidentemente es muy bueno porque da la impresión de que estamos ante una autoridad que se baja del caballo y no toca de oído para referirse al interior profundo, al San Juan de los departamentos más alejados de la Capital. Quizá podría estar interprentando mucho más al "San Juan profundo", pero esta expresión aplicada a países, por ejemplo "Argentina profunda", "España profunda", suele tener otro significado que no es del que hablamos aquí. Profundizar el papel de gobernante es buscar desde el Sillón de Sarmiento la autenticidad sobre el pensamiento y las necesidades de los ciudadanos, así vivan cerca de la plaza "25 de Mayo", como en Iglesia, en el límite con La Rioja.
A su vez, las mejores revelaciones sobre esta singular experiencia seguramente vendrán de los actuales intendentes, de unos más que de otros, según sus ideas y propuestas. Pero en todos los casos salta a la vista que si el municipalismo es un ámbito de actuación donde se inicia el proceso de transformación de la sociedad, Uñac no está errado y da consejos a sus ex colegas, quizá pensando también en una optimista sociedad "comunal-comunitaria” de la que se habló en algunos de los encuentros en San Juan. O dicho en otros términos, todo esto ayuda a sondear la también llamada, por ahí, "revolución democrática desde el municipalismo”, como otra manera de hacer política o hablar de lo más cercano a una "democracia directa”.