Desde hace cincuenta o sesenta años los cambios en muchos sentidos han sido enormes, casi sin darnos cuenta, y cada vez con mayor velocidad. Veamos algunos ejemplos: En aquellos tiempos existía el fotógrafo de la plaza con su máquina montada en un trípode. Delante el fotografiado debía permanecer quieto por algún momento para obtener una foto en blanco y negro. Varios años pasaron para la foto en colores y con máquinas manuales que fueron cambiando cada vez con mayor rapidez, flash externo, luego incorporado a la cámara, hasta llegar ahora a fotografiarse uno mismo y casi al instante mandarla a cualquier punto del mundo o hacerle los cambios que uno desee.

Si pensamos en la radio, desde una transmisión con alcance limitado y sólo desde un estudio y con aparatos de recepción que era un mueble del hogar a la transmisión vía satélite y casi inmediata es un cambio vertiginoso. Si pensamos en la televisión, aquí mismo en San Juan, podemos recordar cómo empezó con el estudio montado en lo que había sido la Terminal de Ómnibus de la Ciudad. Único canal con transmisión que se hacía desde el mismo estudio, en horarios determinados sin salidas al exterior. Luego vino el color para llegar a la asombrosa tecnología actual hasta en 3D. Qué decir del sonido desde los discos de pasta hasta la electrónica.

Pero los cambios también han sido laborales y culturales. En lo laboral desde marcar la jornada de trabajo con una sirena para indicar el comienzo y el final de la jornada de trabajo, el laboreo de la tierra de cultivo con arados tirados por animales surco por surco, rastrillar después, ver aparecer el primer tractor hasta el riego computarizado en terrenos pedregosos indudablemente el cambio ha sido inimaginario.

En lo cultural el tipo y la forma de la gastronomía desde la necesidad de rescatar, para no caer en el olvido, las comidas tradicionales hasta la llamada cocina chatarra. El trabajo de la mujer fuera de su casa, lo que cambió fundamentalmente las relaciones familiares y la educación de los hijos forzando la participación de los abuelos o debiéndose recurrir a guarderías o centros maternales. Consecuencia: la feroz primacía del individualismo como forma del pensamiento de las generaciones más jóvenes, el vivir en pareja, solteras con hijo, familia monoparental y otras formas de convivencia.

El hombre mismo, como persona, en su relativamente corta existencia, poco más de cien años como excepción, sufre cambios extraordinarios, desde el vientre de su madre, como recién nacido, niñez, adolescente, adulto, varias etapas de vejez y ancianidad, con la particularidad que cada etapa biológica es acompañada con el desarrollo de la personalidad que incluye el desarrollo psíquico, mental, afectivo, social y espiritual pudiendo algunos de estos aspectos retrotraerse o desarrollarse prematuramente. Además cada etapa necesita de un aprendizaje que lo da en términos generales la cultura en la que vive o desarrolla la persona a través de la familia principalmente, de la educación, de las circunstancias de vida, del medio ambiente. Otra particularidad es que lo conveniente y a veces necesario para el desarrollo de una etapa no lo es en absoluto para el desarrollo de otra etapa. Pensemos únicamente, para no ser extenso, en la alimentación de las diferentes etapas.

Sin embargo no todo en la existencia terrenal es cambiante y no se hubiera podido desarrollar ninguna civilización si no hubieran leyes inmutables. No existirían las ciencias porque la ciencia, que es descubrir lo ya existente, mediante el conjunto de conocimientos objetivos de las cosas, obtenido por medio del razonamiento ordenado, al aplicar métodos de observación y experimentación, no se podría experimentar en un mundo cambiante en el cual lo que hoy es, mañana ya no existe por el cambio.

La ciencia es posible porque existen leyes inmutables. Las leyes que rigen el universo, las leyes de la naturaleza son inmutables, eternas y el hombre tiene la capacidad de ir descubriéndolas por la experimentación y la experiencia.

El Sínodo de la Familia ha buscado encontrar la forma pastoral de contemplar por una parte las leyes de la creación de Dios que son inmutables y por otra parte las formas cambiantes del estilo de vida en el estado presente de la civilización mundial contemplando las variantes de raza, lengua, pueblo y nación con el agregado de respetar la conciencia de todos. Conciencia que abarca un espectro muy amplio desde una conciencia escrupulosa a una conciencia laxa. Los padres sinodales tendrán que reflexionar en conciencia desde su punto de vista pero teniendo muy en cuenta el punto de vista de los demás y los aspectos positivos y negativos de cada postura. Humanamente parece imposible, para Dios es posible.

(*) Ingeniero Civil y Sanitario (UBA) y de la Fac. Higiene y Salud Pública (San Pablo. Brasil).