El antiguo yacimiento de Hualilán es una reliquia de la historia minera de San Juan. Desde principios del siglo XXI la minería cobró auge. Profesionales, locales y foráneos contribuyen al desarrollo de esta actividad. El más reconocido, incluso por sus pares, es Guillermo Enrique Preisz. 

Si bien los primeros datos sobre la minería en San Juan datan de principios de 1800 "con yacimientos como los de Hualilán, El Salado y Carmen Alto, cuyas exploraciones quedaron truncas con el correr de los años", según un informe del Foro-Debate "Minería y Sociedad", de la UNSJ (2010), todos sabemos que fue a principios de este siglo XXI cuando se comenzó a desarrollar con más intensidad. En ese camino, son varios los profesionales, locales o foráneos, que han contribuido a lo largo de los años a hacer posible la explotación racional y legalmente autorizada de los recursos mineros. El más reconocido, incluso por sus pares, es Guillermo Enrique Preisz. Nacido en General Almada, localidad del distrito Pehuajó Norte del departamento Gualeguaychú en la provincia de Entre Ríos. Es sanjuanino por adopción y elección, y representa hoy un modelo de docente y de gestor en la tarea responsable de abordar la minería como productora de materias primas básicas para el desarrollo industrial de un país, asumiendo la investigación y explotación según las normas más severas, prestigiando a cada paso una labor sobre la que siempre hay una o más lupas con buenas intenciones, pero también de las polémicas. No sería fácil dilucidar qué quedó del cordón umbilical entrerriano de Guillermo, que cada tanto vuelve a su orbe natal, tal vez buscando la primera luz que lo siga iluminando en su querida tierra sarmientina. Y aparece aquí Sarmiento. Cómo no, si Entre Ríos nos trae a la memoria a Urquiza, natural de esa provincia, y ambos, Domingo Faustino y Justo José, sin llegar a ser amigos, tuvieron una fuerte relación desde que se conocieron en 1850, precisamente en Gualeguaychú, con el común pensamiento del mejor destino para esa patria grande que estaba surgiendo. Admirador de Urquiza y de Sarmiento, Preisz honra la memoria de ambos, lo que comprobamos con sólo repasar su extenso currículum. Es que todos coinciden en que muchos años de residir aquí, y tantos servicios prestados a esta provincia, desde el Estado y desde su andar cotidiano, lo visten de sanjuanino a partir de un enorme corazón de hombre de mundo que, además del castellano, habla también el inglés y el alemán, su primer idioma. La inagotable ruta de sus experiencias en el sector de la minería, va desde la investigación, prospección, exploración y explotación, a tareas complementarias imprescindibles del sector, en el marco de la creciente demanda mundial de minerales. Entre sus primeras tareas está su paso por la mina "El Aguilar" (St. Joseph Lead Company) entre 1958 a 1960, donde a los seis meses de su ingreso a la empresa ya recibió el premio "por su Dedicación y Eficiencia". Aquella distinción en el preludio de lo que fue su gigantesca vida profesional, encarnó el sello que lo iba a acompañar en toda su perseverante existencia, nutrida de gestos humanos que lo hicieron querido, respetado y admirado por tantos, virtud de la que goza hoy en cada encuentro familiar, amistoso, de inolvidables colegas de profesión y de la sociedad en general.

Cuando uno conoce que sus ancestros vienen de esa Alemania de profundo e inexorable sentido ético, comprende más su tenaz lucha y su convicción de que el suyo, más allá de ser la profesión que eligió, es un oficio en el que el hombre necesita estar debidamente protegido y respetado en sus derechos, especialmente en el campo ambiental. Y así lo subrayó en las sesiones de entrenamientos de profesionales para jefes de minas u otras tantas tareas esenciales en las que le tocó actuar. Luego de esa vida tan activa cuya historia curricular se encuentra fácilmente en Google, destacan sus decenas de conferencias en congresos y foros locales, nacionales e internacionales, participación en debates o aceptando entrevistas para distintos medios periodísticos locales, nacionales y extranjeros, generales o especializados. Incluso en el apogeo de su vida profesional integró instituciones vinculadas a la investigación y promoción del buen uso de la minería y el imprescindible cuidado de su entorno, como la Comisión Minera Alemana-Argentina para planear el desarrollo de la Pequeña y Mediana Minería Argentina (1991); asesoró a las más importantes compañías mineras, a la subsecretaría de Minería de la Nación, y al Senado nacional, donde fue director de la Comisión de Minería. También se recuerda con estima su trabajo como investigador del Conicet. En San Juan fue secretario técnico de la Cámara Minera, además de docente en la Facultad de Ingeniería de San Juan, investigador del Conicet y profesor emérito de la UNSJ. Autor del libro "El norte de la minería argentina" y de la Cartilla Minera, distribuida en las escuelas primarias del país, entre las distinciones recibidas por Preistz, a punto de cumplir 90 años, destacan la dedicada a su trayectoria, como Personalidad de la Minería, la de "Ingeniero del Año", elegido por sus pares, la Medalla Honorífica por su contribución bibliográfica a la enseñanza de la minería, y la distinción honorífica de Excelencia por su aporte a la Minería de San Juan que le otorgó la Cámara de Diputados de San Juan. 

 

Por Luis Eduardo Meglioli
Periodista. Corresponsal en
San Juan de Cadena 3 Argentina