El Día Mundial de la Hepatitis, que se recuerda hoy, instaurado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para crear conciencia sobre esta enfermedad, terminal si no se trata a tiempo, y como un llamado global para acceder al tratamiento, mejorar los programas de prevención y promover acciones gubernamentales.

En la Argentina entre el 75 y el 85 por ciento de las personas que tienen hepatitis virales lo desconoce, por lo que el testeo es fundamental para someterse a tratamientos de última generación, gratuitos y garantizados por el Estado nacional. Las hepatitis virales son silentes, y cuando la persona comienza a tener síntomas ya el daño hepático es muy grande pero, detectada tiempo, los tratamientos pueden frenar la progresión del daño e incluso curarse como en la hepatitis C.

Según el Programa Nacional de Control de las Hepatitis Virales, existe muy poca información sobre el tema, incluso entre los profesionales de la salud quienes no ofrecen el testeo dentro de un control de rutina. Es que un hepatograma normal no descarta una hepatitis, en cambio el testeo mediante una muestra de sangre a la que se le aplican reactivos específicos -disponibles en todos los centros sanitarios del país-, permite conocer con exactitud cada tipo de hepatitis.

Esta acción preventiva y la vacunación a cualquier edad, desde principio de este año ha incorporado la última generación de tratamientos libres de interferón para la hepatitis C, con una tasa de curación del 95% o más, con muchos menos efectos adversos y un tratamiento más corto. Por ello la importancia de promocionar la vacunación y el testeo, este último a partir de los 40 años, aunque sea una vez en la vida.