En un histórico reconocimiento, el Gobierno de Hungría admitió hace poco, después de años de silencio, el lamentable desempeño de este país centroeuropeo durante la Segunda Guerra Mundial, en relación a que permitió que un total de 563.000 judíos húngaros fueran víctimas del Holocausto.

En la última recordación del Holocausto judío, el primer ministro de Hungría, Viktor Orban dijo que ha quedado debidamente comprobado que de los 825.000 judíos que vivían en esa nación en 1941, previo a la ocupación alemana fueron deportados unos 63.000 judíos , y que posterior a marzo de 1944, en que Alemania ocupa territorio húngaro, fueron 500.000 los que murieron por causa de maltrato o asesinatos.

Hay datos comprobados de que ciudadanos húngaros ayudaron a trasladar a judíos húngaros a los campos de concentración, como el de Auschwitz, marcando una de las peores páginas de la historia del pueblo húngaro.

Para comprender como se sucedieron los hechos podemos señalar que en plena Segunda Guerra Mundial los fascistas alemanes gozaban de un considerable apoyo popular en Hungría. El gobierno del regente Horthy tenía un pacto de cooperación con Alemania, promulgó leyes antisemitas y reclutó a más de 100.000 varones judíos en batallones de trabajos forzados para el ejército. Un número cercano a los 42.000 perecieron por las pésimas condiciones de trabajo y el maltrato en esas unidades.

Al comenzar Alemania la invasión a la Unión Soviética, Hungría se le unió entregando a los alemanes unos 18.000 judíos extranjeros refugiados, en su mayoría ciudadanos de Polonia y Rusia. De todas formas la etapa más dura del exterminio sistemático de los judíos en Hungría comenzó en una etapa posterior, después de la ocupación alemana del país en marzo de 1944.

Al apoderarse ese año del gobierno el partido "Cruz Flechada+, miles de judíos de Budapest fueron asesinados a orillas del Danubio, y decenas de miles, especialmente mujeres, enviados en dirección a la frontera austríaca.

Ocupación alemana: Tras la derrota de Alemania en Estalingrado (1943), en el frente oriental se libró una batalla en la que las unidades húngaras sufrieron grandes pérdidas. El almirante Miklós Horthy y el primer ministro Miklós Kallay reconocieron que era probable que Alemania perdiera la guerra. Con la aprobación tácita de Horthy, Kallay intentó negociar un armisticio distinto para Hungría con los aliados occidentales. Pero con el fin de impedir esta iniciativa, las fuerzas alemanas ocuparon Hungría el 19 de marzo de 1944. Se permitió que Horthy siguiera como Regente, pero Kallay fue destituido, y los alemanes pusieron en su lugar como primer ministro al general Dome Sztojay, quien antes había sido ministro húngaro ante Berlín y apoyaba con fanatismo a los alemanes. Sztojay hizo que Hungría continuara colaborando con los alemanes en sus esfuerzos por deportar a los judíos húngaros.

En abril de 1944, las autoridades húngaras ordenaron que los judíos que vivían fuera de Budapest (aproximadamente 500.000) se concentraran en ciertas ciudades, generalmente sedes regionales del gobierno. Los gendarmes húngaros fueron enviados a las regiones rurales para arrestar a los judíos y llevarlos a las ciudades. Las zonas urbanas en que obligaron a los judíos a concentrarse estaban cerradas y eran conocidas como guetos. En ocasiones los guetos abarcaban el área de algún antiguo vecindario judío y, en otros casos, eran simplemente un solo edificio, como una fábrica. En algunas ciudades húngaras, obligaban a los judíos a vivir al aire libre, sin techo ni baño. Las provisiones de alimentos y agua eran peligrosas e inadecuadas. Prácticamente no contaban con atención médica.

A mediados de mayo de 1944, las autoridades húngaras, en coordinación con la SS (Policía de Seguridad Alemana), comenzaron a deportar sistemáticamente a los judíos húngaros. A fines de julio de 1944, la única comunidad judía que quedaba en Hungría era la de Budapest, la ciudad capital. Al ver que la situación militar empeoraba y que recibía amenazas de los líderes aliados de juicios por crímenes de guerra, Horthy ordenó que se detuvieran las deportaciones el 7 de julio de 1944. En agosto, destituyó al gobierno de Sztojay y reanudó los esfuerzos por llegar a un armisticio, esta vez con la URSS cuyo ejército estaba en las fronteras de Hungría.

Horthy había iniciado las negociaciones finales a mediados de octubre, cuando los alemanes auspiciaron un golpe de estado instalando un nuevo gobierno húngaro bajo el mano de Ferenc Szalasi, líder del partido fascista. Durante este régimen instauraron un reino de terror arbitrario contra los judíos de Budapest. Cientos de hombres y mujeres judíos fueron violentamente asesinados.

En enero de 1945, con las fuerzas soviéticas ya instaladas en la sección Pest de Budapest, Hungría firmó un armisticio. Las tropas soviéticas expulsaron a las últimas unidades alemanas y sus colaboradores de la Cruz Flechada de Hungría occidental a principios de abril de 1945.