Hoy me encuentro leyendo la pagina del diario Infobae que consigna: "Dos estudiantes mujeres de la escuela EPET Nro 9 del departamento sanjuanino de Ullum se tomaron a golpes de puño”. Seguidamente, Infobae titula que luego del asesinato de una estudiante por grupos en Junín, ahora "en Entre Ríos, dos adolescentes de 2¦ año de la Escuela Nº 16 del Centenario (Paraná), se pelearon a plena luz del día en el Parque Urquiza”. Y, auguran los especialistas, que todo generalmente empieza con provocaciones en las redes sociales adonde las instituciones no pueden llegar. Precisamente, un reciente video subido a Youtube le pone a uno la piel de gallina, cuando observa una discusión entre dos jóvenes de Buenos Aires, donde se puede ver que en una brutal golpiza, chicos filman la escena sin intervenir.
Ante estos interpelantes sucesos, creo que las incógnitas desatadoras de debates, serían: ¿A qué se debe tanta furia? ¿Por qué la juventud aparece cada vez más envuelta en casos de violencia y discriminación? Es que no solamente en México, sino en varios países del mundo, la juventud no es vista como un sinónimo de oportunidad, sino de incertidumbre. Tenemos que afirmar que actualmente preocupan dos cosas claves, entre otras tantas: "La violencia y jóvenes discriminados en materia laboral”. Y, la realidad duele aún más, si apuntamos un caso reciente ocurrido en la provincia de Neuquén, cuando una joven se encadenó frente al municipio capitalino pidiendo a gritos que le den trabajo, manifestando hartura de planes sociales. Es que la realidad cruel nos hace iguales en cuanto sujeto de derechos por nuestra condición de personas, pero diferentes, si nos sentimos cada vez más vulnerados en esos derechos esenciales de la vida. Además, los datos recientes del Inadi (Instituto Nacional contra la discriminación la xenofobia y el racismo), aseguran que la principal causa de discriminación sufrida en la Argentina es por el nivel socioeconómico, con cifras que rondan un 23%, sobre un total de todos los encuestados.
En fin, para redondear, nos detendremos en tres aspectos claves para hacer un análisis más exhaustivo de la realidad en este medido espacio de DIARIO DE CUYO: El aspecto cultural, psicológico y el legal. El primero, profundizado por varios sociólogos, nos habla de la realidad actual de los "preconceptos” que vendrían a ser los imaginarios sociales de la discriminación, que tienen que ver con nuestra historia, medios de comunicación, entretenimientos y discursos de élite. Tal vez, aquí en estos lares el paradigma de Sarmiento del héroe trágico Facundo con "Civilización y Barbarie” se interprete mal actualmente, si vemos al europeo como el ideal de civilización a imitar, y la barbarie en pueblos originarios como el morocho sospechoso a evitar. Así, la mirada hegemónica nos empobrece culturalmente, y nos obstaculiza interiormente.
El segundo, nos recuerda que lo hegemónico (única visión) nos lleva al absurdo, y el sin sentido a la falta de principios, y éste a la indiferencia, dando el salto final al mal y al vacío, siendo así un círculo vicioso. Es decir, lo ético o los principios (siguiendo la línea kierkegaardiana) manifestado en un héroe histórico como el Facundo por ejemplo, muestra lo interior a través de un personaje como una manifestación tal vez cuestionable, pero pura. Se manifiesta una psique viva que puede ser criticada a plena luz del día, ruidosa, concisa, pero que nos sacarían del absurdo. En cambio, en lo estético (legado de Hegel: "Begriff” o lo superficial que se aclara en la idea racional no vivida) aparece la paradoja, lo oculto, y el silencio que da el salto al vacío, o de la indiferencia dialéctica, vista como demoniaca o dionisiaca, culpa y miedo, o bueno o malo. Precisamente, "el silencio es la estratagema del demonio, ya que cuando más se oculta, tanto más peligroso es también el demonio”. Ello, se debe a que cuanto más se niega, camufla, despista, disfraza racionalmente de indiferencia una realidad, tanto más se cae en la paradoja de querer justificar el desempleo, violencia, discriminación laboral o el aborto, por ejemplo.
Y, la tercera y última cuestión, nos recuerda que el silencio también es un estado en el cual todo individuo adquiere conciencia de su unión con lo divino o algo que lo saque de la pesadumbre actual. El silencio es capaz de hacernos reflexionar como "argumentum ad hominem” (visto como argumento hacia la persona), sobre los cambios de paradigma en derechos humanos: ¿La ley vigente junto a la sociedad actual es estética resaltando lo oculto o es ética cuestionando con fineza lo oculto?
(*) Periodista, filósofo y escritor.
