En septiembre de 2012 el gasto en dólares de turistas argentinos en el exterior cayó 13,9% interanual hasta los 236.887.304 de dólares, según lo informó la Encuesta de Turismo Internacional. La caída fue como consecuencia de la vigencia del recargo del 15% en consumos externos pagados con tarjetas de crédito que aplicó la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). De acuerdo al citado estudio, en ese mes unos 200.721 residentes en Argentina salieron del país con fines turísticos, pero el gasto en dólares "per cápita” disminuyó.
Las trabas al turismo se acentuaron aún más, ya que la AFIP dispuso, desde el 18 de marzo último, elevar del 15 al 20% la percepción que cobra como adelanto del Impuesto a las Ganancias y Bienes Personales en los consumos con tarjetas de crédito y débito efectuados fuera del país. Además, ahora ese recargo es extensivo para la compra local de paquetes turísticos, pasajes y otros servicios vinculados.
Sin embargo, los argentinos en el exterior pagaron un dólar subsidiado, en comparación con el precio al que se ofrece la divisa en el mercado informal y la virtual imposibilidad de acceder a ella en el mercado formal. Durante febrero pasado, los argentinos que viajaron al exterior gastaron algo más de 311 millones de dólares, mientras que los visitantes extranjeros que llegaron al país ingresaron algo menos de 209 millones de dólares en el mismo mes. El déficit resultante, de casi 103 millones de dólares, es el más alto de la serie que publicó el INDEC en esta semana, y que abarca los últimos catorce meses vividos bajo cepo cambiario.
Los esquemas de cambios múltiples y las prohibiciones al acceso de divisas una vez que se instalan como sistemas permanentes, se vuelven inútiles, puesto que el sector privado encuentra la forma de eludirlos, dejando como único saldo un deterioro en la capacidad de la economía de desenvolverse con normalidad, crecer y crear empleos. También debe subrayarse la inconstitucionalidad de que sea la AFIP la encargada de imponer libremente percepciones a los contribuyentes.
La Constitución de 1994 reserva exclusivamente al Congreso de la Nación la facultad de legislar en materia tributaria, excluyendo incluso la capacidad del Poder Ejecutivo de emitir decretos de necesidad y urgencia en la materia.
Denominar el impuesto al Turismo como una "percepción” es tan sólo una argucia legal, como lo demuestra el hecho de que quienes reclaman dicha devolución, son luego perseguidos implacablemente por el organismo recaudador.
