Diez de 80 barrabravas argentinos, incluidos tres cabecillas, fueron detenidos en el aeropuerto O.R. Tambo y deportados rumbo a Buenos Aires. Al jefe de Migraciones sudafricano poco le importó que uno de los diez hinchas hubiera bajado del avión con una autorización judicial, algo desafiante, dispuesto a cruzar las barreras de seguridad a cualquier precio.

Este episodio vincula a Andrés "Pillín” Bracamonte, líder de la hinchada de Rosario Central, que fue autorizado por la jueza Silvia Lamperti para salir del país a cambio de presentar avales económicos. Entre los otros detenidos sobresale la historia de Sergio Gustavo "Flay” Roldán, a quien la camarista tucumana María del Pilar Prieto le había rechazado la posibilidad de salir del país. Roldán es uno de los líderes de la Banda del Camión, de San Martín de Tucumán, y aún cumple una condena por tentativa de homicidio por la muerte de un chico de 14 años. Todos son exponentes de la agrupación kirchnerista Hinchadas Unidas Argentinas (HUA).

El proyecto de la HUA nació en noviembre como una ONG dispuesta a levantar las consignas de la "no violencia” en los estadios. Comenzó con 11 hinchadas adherentes y a las dos semanas ya superaba las 50, tanto de clubes de primera división como del ascenso. Los barras vieron en el proyecto la posibilidad de ir gratis al Mundial con fondos ajenos. La propuesta de HUA se extendió en las canchas a partir de su logo, una K y un pingüino, por su afinidad con el kirchnerismo. El dirigente Marcelo Mallo, nexo entre la política y las barras, es amigo de Rudy Ulloa, del entorno de Néstor Kirchner.

Sin duda que las barrabravas cuentan con amparos y financiamientos. Cada vez son más contundentes las pruebas de que no sólo directivos de fútbol, sino también dirigentes políticos y funcionarios gubernamentales, además de algunos futbolistas, que a pesar de que en público afirman desconocer el barrabravismo o quejarse por el modus operandi de estas personas, les transfieren, por debajo de la mesa, respaldos y recursos, alimentando su violencia.

Lamentablemente, la imagen que transmiten estos nefastos personajes en el exterior no es la expresión representativa de la mayoría de los argentinos sino de la impunidad con que la política apoya a la prepotencia.