Más allá del clima de paz y tranquilidad que reina en la provincia, hay algunos incidentes barriales que no dejan de generar preocupación y sobre los cuales habría que poner mayor atención en busca de establecer las causas reales que los están provocando.
En los últimos días, en el Barrio Huazihul del departamento Rivadavia, un problema menor desencadenó una batalla campal entre los vecinos. El hecho determinó la detención de una mujer y sus hijos, en tanto que el resto de los vecinos ahora piden que los involucrados se vayan del barrio, como una medida de restablecer la tranquilidad.
Por otra parte en el Barrio La Estación del departamento Rawson, un grupo de vecinos agredió a unos policías que cumplían con un procedimiento de averiguación de antecedentes a unos motociclistas. El ataque a los efectivos tuvo características muy violentas al utilizar una tijera, una llave y un hierro, por lo que hubo cinco detenidos.
El origen de estos incidentes preocupa porque responden, por un lado, a la falta de los hábitos de convivencia que deben prevalecer en una comunidad, y por el otro a la falta de reconocimiento de la autoridad policial.
Otro aspecto lamentable es el del ejemplo que se da a los menores que residen en estos lugares, los que se van criando en ámbitos de hostilidad que los incorporan a su personalidad, haciéndolos poco tolerantes y agresivos.
Desde las áreas sociales de los municipios, del Gobierno provincial o de instituciones de bien público, se deberían mancomunar fuerzas a fin de atender estos casos, diagnosticándolos e implementando las medidas pertinentes en busca de una solución. Hay que evitar estos casos de discordia social con una política de acción social que apunte a solucionar las diferencias que se plantean.
