Las idas y vueltas en relación a la presunción de los hechos vinculados a la muerte de la joven argentina, Lola Chomnales, en el pueblito costero uruguayo de Barra de Valizas; el desfile de sospechosos que han entrado y salido de la sede policial sin que se les imputara ningún cargo, y el papelón de la magistrada que debió avanzar en la investigación y que abandonó el caso por estrés, son algunos de los aspectos más salientes que demuestran la ineficiencia del sistema judicial que impera en el país vecino.
Los errores en el proceso de investigación se vienen sucediendo uno de tras de otro, desde el mismo momento en que fue denunciada la desaparición de la joven. Algunos han sido tan básicos, como el de no delimitar y prohibir el acceso a la escena del crimen, con los que no se han podido obtener pistas claves que podrían contribuir a esclarecer este brutal crimen. Ante esta situación, las autoridades uruguayas no se han manifestado con la determinación que tendrían que haberlo hecho, mostrando un comportamiento casi abúlico que resulta inadmisible en este tipo de casos.
Lola, de 15 años, fue hallada asesinada el 30 de diciembre en la playa, semienterrada, entre los balnearios de Aguas Dulces y Barra de Valizas. La adolescente había ido a pasar el fin de año con su madrina y el marido de ésta, a una casa de veraneo. Según la autopsia fue asfixiada contra la arena y sufrió algunos cortes superficiales de arma blanca.
Se debe tener en cuenta que ni la policía, ni las autoridades judiciales han demostrado estar a la altura de este requerimiento. La detención de personas, que en algunos casos se entregaron voluntariamente, como el caso de uno de los principales sospechosos, el changarín conocido como "el Conejo” Gutiérrez, o la licencia médica solicitada por la jueza subrogante Marcela López, en medio de la investigación, demuestra el poco interés en este hecho que mantiene conmocionado a nuestro país y también a los uruguayos.
Por ahora sin sospechosos en la mira y sin detenidos, se espera que el accionar de la jueza titular, Silvia Urioste, imprima un nuevo ritmo a la causa, que ha quedado en foja cero. En tanto los familiares de Lola, a través de su abogado, Jorge Barrera, intentarán que la policía de la localidad de Rocha, reinicie la tarea de dar con nuevas pistas que lleven a establecer quién es el autor del crimen de la joven.
