La provincia de San Juan ha dado nombres destacados a la investigación científica en distintos campos, e incluso trabajos de expertos locales fueron publicados en revistas reconocidas internacionalmente como "Sciencie Magazine+. Y esos pasos sirvieron también para enaltecer el nivel de las carreras de la Universidad Nacional de San Juan. En ese marco, se conoció la repatriación de siete hijos de la tierra de Sarmiento dentro del programa nacional de recuperación de investigadores o científicos denominado "Raíces+, de la mano del gobierno nacional y del actual secretario provincial de Ciencia, Tecnología e Innovación, Ing. Tulio Del Bono.

Pero ésta vez encontramos en ese firmamento de notorios locales, a un joven que trabaja en Europa en un área de exploración muy costosa, de la que son líderes países como Francia, España e Inglaterra, además de los Estados Unidos: la fusión nuclear, fuente de energía casi inagotable que si no se tiene, con el tiempo deberá importarse.

El Dr. Giuseppe Aníbal Rattá ha expuesto sus trabajos sobre este tema en EEUU, Japón e India y ha publicado en varias revistas científicas. Hijo de la abogada y escritora sanjuanina María del Pilar Gutiérrez Porta y del ingeniero Giuseppe Rattá, italiano naturalizado argentino, ex director del Instituto de Energía Eléctrica, su principal investigación, desarrollada entre 2006 y 2010, ha sido la fusión nuclear y continúa en ella en estos momentos en España. La idea es emular las reacciones que se producen en las estrellas, como el sol, y aprovechar la energía desprendida para sustituir a otras fuentes nocivas para el medio ambiente. Al contrario de la energía nuclear de las centrales actuales, la fusión nuclear no tiene riesgos de accidentes como los ocurridos en Chernobil o Fukushima.

Sin embargo, los reactores con los que se trabaja para la fusión nuclear (hasta ahora experimentales) son muy costosos, razón por la que se cuenta con el aporte de varios países para su construcción, y se estima que alrededor de 2050 se podría crear un reactor que pueda abastecer ciudades enteras. Pero uno de los problemas fundamentales a resolver en estos dispositivos son las disrupciones (interrupciones súbitas) y, precisamente, la investigación del sanjuanino Rattá se basa en crear modelos matemáticos capaces de predecir, en tiempo real, las disrupciones que eviten fallos o rupturas estructurales en la "máquina+, o lo que es lo mismo, lograr intervenir para evitar esos posibles defectos. Durante sus estudios para el doctorado, colaboró con organismos de Alemania y principalmente del Reino Unido (Culham y Oxford), donde residió casi un año. Estos trabajos de investigación le valieron a Rattá concluir su tesis doctoral y ser distinguido con el "Premio Extraordinario de Doctorado+.

Con anterioridad, dedicó sus conocimientos a la bioingeniería en la UNSJ, como uno de los científicos repatriados dentro del mencionado programa "Raíces+, primero en el Gabinete de Tecnología Médica perteneciente a la Facultad de Ingeniería. Ya en España, concretamente en el Hospital Clinic de Barcelona, desarrolló junto a otros investigadores un sistema basado en inteligencia artificial que analizaba ecografías para determinar si había un desarrollo normal en los pulmones del feto. Recientemente, uno de los artículos científicos que habitualmente publica Rattá recibió un premio en un encuentro de investigadores realizado en Londres. El resto de este año 2015 y el próximo tiene previsto continuar trabajando con grupos alemanes y británicos en la misma dirección que hasta ahora, profundizando sus exploraciones.

Y finalmente resulta atinado subrayar el perfil humano de Rattá, que exalta la valoración del sanjuanino en el exterior. Un joven lleno de conocimientos por su aprendizaje en lugares tan difíciles de acceder en el mundo, que no perdió su modestia, ni siquiera la tonada sanjuanina. Que habla lo preciso sin acentuar ninguno de sus logros, en la mayoría de los casos ligados a la existencia y necesidades de otros seres humanos. Y dueño de una empatía que le permite quitarse cualquier medalla para acercarse más a su interlocutor y mirarse a si mismo y a los demás con esa honestidad que, seguramente, le viene de su cuna.