La presencia de María Kodama en San Juan, el domingo próximo, trae a mi memoria su última visita, el 22 de agosto de 1991. Vino acompañada por la escritora Marta Mercader quienes hablaron del gran maestro universal de la literatura, Jorge Luis Borges. Esta vez, Kodama estará acompañada por el poeta y filosofo Santiago Kovladoff, uno de los más esclarecidos pensadores del país.
Aquel día de agosto tuve el honor de entrevistar a la señora Kodama y recuerdo que en esos días la calle no hablaba de otro tema que no sean las elecciones del 30 de agosto, por lo tanto se respiraba la "insoportable levedad”…, como tituló Milan Kundera una de sus obras, pero en este caso no "del ser” sino "de la política”. Adentro, en el viejo Teatro Sarmiento se paseaba en cambo el pensamiento, la poesía y los cuentos de Borges. Estaban sus laberintos, sus tigres, "Los jardines de los senderos que se bifurcan”, "Las ruinas circulares” o "El Inmortal”, o poemas como "El Golem” o "Limites”. Hablamos de Borges y de sus cuentos, en particular de "Ulrica” que ella tuvo la gentileza de autografiarlo. Tenía especial interés en ese cuento porque no podía perderme la oportunidad de ver corporizada una de las ficciones del escritor. "Fue el único cuento de amor que escribió Borges” me dijo.
El escritor narra el romance que vivió un profesor colombiano Javier Otárola con Ulrica, una de sus alumnas. "Los protagonistas -agregó- naturalmente somos Borges y yo, por eso en Ginebra, la piedra que está en su tumba la dediqué de esa manera: "De Ulrica a Javier Otárola.”
Borges consideraba a "Ulrica” como uno de sus mejores cuentos, si nos atenemos a que durante las jornadas de la Semana Cultural que organizó en abril de 1985 el diario La Nación, y a la que también fueron invitados Octavio Paz y Mario Vargas Llosa, lo ubicó entre los más destacados. En esa ocasión, el moderador Jorge Cruz, le preguntó al genial escritor si entre sus mejores cuentos estaban "El Aleph”, "La Intrusa” o "El Sur”. Él respondió: "Bueno, pueden ser”, porque no había escrito aún "Ulrica”.
Recordamos aquella frase del poeta alemán Ángelus Silesius, "La rosa es sin porque” y que Borges gustaba citar cuando la comparaba con la poesía ¿Para usted es así? Pregunte. "Yo creo que las cosas más lindas que la vida nos da son así, sin porque. Sólo para quien sabe verlas tienen un porque”. Le consulté además acerca de esa joya de la literatura japonesa: el haiku. Dijo que tiene algo que ver con el Budismo Zen, y lo que trata es de captar un instante, es decir, captar como la eternidad, en 17 silabas.
Borges frecuentemente citaba un haiku, sin duda de gran belleza, que dice así: "Sobre la gran campana de bronce, se posó una mariposa”". Realmente es una instantánea para ver y pensar, que sobre algo material, hecho de minerales se ha posado la leve mariposa, breve y etérea como la primavera. Ella corporiza el sonido y vuela llevando ese mensaje a las flores.
A manera de despedida me dijo que es y será permanente "la comunicación entre Borges y yo, como lo es su obra en el mundo, con los distintos públicos”.
(*) Periodista.
