
Son numerosas las aristas de la experiencia de Juan Domingo Perón en la historia. Se puede hacer una glosa de su importancia para destacar en cualquier sentido, sea positivo o, con sentido crítico de reproche, acerca de la evaluación de su gestión de gobierno y su performance de hombre público que ocupó los lugares más rotulados de la cosa pública. Ayer, 1 de julio se cumplió un nuevo aniversario de su muerte. Por tal motivo vale la pena resaltar la relación que cultivó y predicó con un concepto de trascendencia socio económico integral. Por ello dio sus mejores esfuerzos de labor pública, a tal punto que lo destacó hasta su última presidencia, nos referimos a su predilección por destacar el logro del "fifty – fifty”, esto es, el "mitad y mitad”, o sea, el "50 y 50 %”, en la distribución de la Renta o Ingreso Nacional. Perón estaba orgulloso porque había logrado el "fifty fifty”, ya que sostenía que la consistencia de una obra de gobierno nunca debía detenerse o estacionarse en la beneficencia, o la dádiva estatal, sino, llegar a producir una renta nacional que sea suficiente para repartirse por partes iguales entre las fuerzas del trabajo y el capital. Perón quiso dejar un mensaje para que tenga vigencia en los tiempos futuros de la Nación, en el sentido de que este contenido señalado nunca es un resultado milagroso ni el efecto de una mera operación aritmética de laboratorio, sino, que es un proceso que insume suma dedicación y esfuerzo de calibración de la economía y la sociedad toda. Distinguen los especialistas en cuentas nacionales en economía pública que hay tres formas de inferir la renta nacional. La primera es la renta nacional bruta que es la computada a precios de mercado; La segunda es la renta nacional neta que toma en cuentas los valores pagados como retribución de los factores productivos, esto significa, la renta de la tierra, el salario que remunera el trabajo y la retribución al capital, en su doble faz, vale decir, el interés al capital de financiación y el beneficio de la empresa. Y, la tercera forma, es la que consiste en la renta nacional inferida a partir del valor agregado generado en un periodo de tiempo anualizado.
Era su predilección de llegar a este objetivo de la renta nacional del modo más efectivo ya que de lo contrario hablar de inclusión o justicia social, o bien de reducir la pobreza, sería vacía sin tener un materialidad de valor económico producido y luego distribuido.
Para eso el crecimiento económico debe contener y no saltearse por la vía de ningún subterfugio sustituto. La inclusión en los bienes materiales que se han producido por medio de la cooperación económica entre los factores de la economía, esto es la renta de la tierra, el trabajo y el capital en sus dos facetas operantes. Esto es, el capital de financiación como el capital de empresa – productiva, que es el que conduce el proceso de la creación de valor con sentido económico. Esta macro-meta que señaló el tres veces presidente de la argentina, también se compadece con un adecuado sentido de racionalidad lógica, con un concepto que está muy en boga y es el del desarrollo económico sostenible. Pues, si bien los números de una económica pueden acrecentar, hay que verificar si esos números incluyen a la población económicamente activa a través del salario. Si de veras la tierra está puesta a trabajar y no hay tierras ociosas. Y, finalmente, hay que verificar si el potencial pleno de empresarios y empresas están en funciones y no hay capacidad ociosa.
Por el Dr. Mario Luna y el Profesor Fabián Nuñez
