Hace unos días se hizo público un trabajo literario de sensible valor porque se trata del abordaje especial del libro de libros de la Humanidad. Una labor sin precedentes, realizada sobre la estructura misma de la gran obra, sin tocar la más mínima expresión, palabra o letra original.

Evidentemente, no es noticia si decimos ahora que la Biblia es el libro más importante del mundo, el mayor patrimonio de la Humanidad, para creyentes o no creyentes. Y decía que se da a conocer desde San Juan esta novedad, porque los dos autores son sanjuaninos con una notable pasión por la investigación bíblica, a la que dedican gran parte de su tiempo, como ellos mismos dicen, "buscando las claves y los principios que ayuden a las personas a vivir más exitosamente”.

Para ambos, como para todo buen creyente, "la necesidad más grande que los hombres tienen en esta vida es conocer a Dios y su plan de salvación”. Pero con una sinceridad y honestidad aplastantes reconocen que hay un requisito indispensable para leer este trabajo y es que el lector deberá previamente creer en la existencia de Dios "’y que Él nos ha dejado Su Voluntad escrita en la Biblia”. Por no ser sacerdotes o pastores, aclaran que su misión con este trabajo no es evangelizar ni inducir a los lectores a alguna creencia religiosa.

Se trata de Pedro Páez y Carlos Núñez, los creadores de "El Nuevo Testamento ordenado cronológicamente”, que tiene como objetivo esencial, esclarecer la cronología de los Hechos de los Apóstoles y de las epístolas del Nuevo Testamento, a través de una prolija y profunda investigación.

Los autores han buscado además ayudar "al estudiante serio de la Palabra de Dios”, y a brindar la oportunidad de leerla con mayor facilidad. Por eso reconocen que el aporte o ayuda más grande que pueden hacer por una persona con este trabajo es ayudarle a que ponga su confianza en Dios.

¿Y por qué Páez y Núñez se impusieron esclarecer esta cronología? Porque consideran que es una oportunidad de volver a la versión más original, que permitía entonces comprender más rápida y claramente los hechos de los apóstoles y las distintas epístolas escritas a los miembros de la Iglesia. Por eso, sostienen que la Biblia primariamente revelada tenía la perfección de Dios y tenía un sentido para todo lo que dijo cuando lo dijo, a quien se lo dijo y cómo se lo dijo. Pero, como también los autores subrayan en la presentación de esta obra, "lamentablemente se han impreso todas las versiones de la Biblia con las epístolas mal ordenadas, sin tener en cuenta la secuencia cronológica original” de éstas. Y reconocen enfáticamente: "Si hubiéramos leído estas epístolas de la Biblia en su orden cronológico hubiéramos evitado la monumental confusión que existe con respecto a Dios y su palabra. Este hecho tan simple -dicen los autores- ha generado un sinfín de erróneas interpretaciones a lo largo de los siglos”. Entonces, resulta valioso este trabajo, concretamente en El Nuevo Testamento, la parte de la Biblia cristiana compuesta por un conjunto canónico de libros y cartas escritas después del nacimiento de Jesús de Nazareth. Comprende los cuatro Evangelios canónicos, los Hechos de los Apóstoles, las epístolas de Pablo de Tarso, siete epístolas de diversa atribución y el Apocalipsis.

Esta composición del Nuevo Testamento canónico se fijó poco a poco en los primeros siglos de la nueva religión y la lista más antigua se cree fue redactada hacia el año 170.

(*) Periodista.