El plan, llamado "Educación Primero”, podría haber sido por mucho el acontecimiento más importante de la Asamblea General, pero probablemente pase a la historia como una gran oportunidad perdida para mejorar los estándares educativos mundiales y reducir la pobreza. Ban lo describio como una iniciativa global de 1500 millones de dólares. Varios países -incluyendo Dinamarca, Australia, Sudáfrica y Brasil- fueron designados "líderes” del proyecto, y promoverán la iniciativa en sus respectivas regiones. Además, varias empresas prometen respaldar el plan.

"Se trata probablemente de la campaña de más alto nivel que se haya lanzado por la educación, ya que esta siendo presidida por el propio secretario general de la ONU, en lugar de por alguna de las agencias de la ONU o por algún gobierno individual”, me dijo la directora global de Unicef, Susan Durston. "Es el más alto nivel de liderazgo que podríamos esperar”.

La idea de tratar de colocar a la educación en el centro de la agenda política mundial no podría ser mas acertada.

Para lograr ese objetivo, se "convocará a un amplio espectro de sectores”, dijo Ban. El principal seran los gobiernos, y luego -en orden descendente- las naciones donantes, docentes, familias, estudiantes, la sociedad civil, organizaciones multilaterales como las agencias de la ONU, la comunidad empresaria, la académica y los medios.

Mi opinión: El mayor error de Educación Primero es creer que los gobiernos le darán carácter prioritario a mejorar los estándares educativos. No lo harán, por la simple razón de que los líderes políticos piensan en plazos electorales -tres o cuatro años- mientras que la inversión en tareas claves para mejorar la calidad educativa, como el entrenamiento de docentes, o la formación de directores de escuelas, muchas veces empieza a dar resultados en quince años. A menos que haya una enorme presión social desde abajo para mejorar la educación -como en Chile-, muy pocos gobiernos invertirán en planes a largo plazo para mejorar la calidad educativa. Los políticos invierten en edificios escolares que salen en la foto.

Educación Primero debería tomar como ejemplo a Brasil, donde una alianza de grandes empresarios, medios de comunicación, líderes académicos y estrellas del espectáculo y el deporte se unieron para crear "Todos Pela Educacao”, una ONG con metas concretas para mejorar los estándares educativos, y lanzó una masiva campaña de televisión para convertir a la educación en una prioridad de todos los brasileños. Una vez que se logró eso, los políticos prestaron atención, y el gobierno de Brasil adoptó prácticamente todo el plan, asumiéndolo como propio.

Para lograr que el nuevo programa de la ONU funcione, debería invertir el orden de su lista de "protagonistas”, y poner a los gobiernos al final. Debería buscar el apoyo de empresarios como Carlos Slim y Bill Gates, y reclutar a los artistas, deportistas y académicos más famosos del mundo para lanzar una campaña que convierta a la educación de calidad en uno de los mayores reclamos de los pueblos. Sólo entonces se logrará que los gobiernos actúen, si no será otro engendro de los burócratas internacionales condenado al fracaso.