Imponente estatua de Sarmiento en Boston, EEUU.

 

Por Ricardo Sánchez Alonso (*)

El pediatra Abel Albino, en todas sus conferencias y en sus libros, cita como ejemplo a Domingo F. Sarmiento y hace una defensa del prócer de la siguiente manera: "Porque cuando este asumió como presidente de la Nación en 1868 pidió un censo y lo recibió en 1869. En ese momento había 1.800.000 habitantes y el 84% era analfabeto, y entonces él dijo una cita que es historia argentina: ‘vamos a trazar la política de Estado’ y le dijo a su gabinete de ministros lo que él proyectaba que sería una política para los próximos 100 años en la república Argentina: ‘educar, educar, educar’".

Nuestro país fue un gran país cuando Alberdi dijo "gobernar es poblar". Nuestro país fue un gran país cuando Sarmiento dijo "hay que hacer de la patria una gran escuela". Pero hoy veo con horror cómo lo critican a Sarmiento, no lo han leído o, generalmente, leen cosas que se han escrito sobre Sarmiento. Y como era un provocador, exagerado por momentos, ¿Dijo estupideces? Sí. ¿Hizo estupideces? No. Fue un hombre tan gigantesco que aún no lo podemos entender.

Hizo 1.117 escuelas públicas, no éramos dos millones de habitantes. 400 escuelas privadas, la Escuela Naval, la Escuela Militar, la Marina Mercante, la Prefectura, la Subsecretaría de Cultura, la Subsecretaría de Ganadería, el Departamento de Trabajo, el Boletín Oficial, la Contaduría General de la Nación, el telégrafo a Europa, el telégrafo a EEUU, a Chile, 1.000 kilómetros de vía férrea… Y cuando se fue, se fue a vivir con su hija Faustina porque no tenía casa. El presidente de la República Argentina no tenía casa.

Sarmiento fue reconocido en el mundo entero por su política. Hoy uno entra a la Brown University, una de las Universidades más poderosas de Estados Unidos, y hay un busto de Sarmiento. En la Universidad de Michigan hay un busto de Sarmiento, en el Instituto de Idiomas Modernos hay un busto de Sarmiento. En la Commonwealth Avenue, esquina Hereford de la ciudad de Boston, hay una estatua de bronce de Sarmiento de 4 metros de altura.

Antes de morir escribe: "próximo a mi partida debo reconocer que no dejo bienes materiales, los he considerado siempre una pesada carga para la hermosa tarea que me había puesto, he cometido errores, pero fueron con la premura que quise poner a mi país en donde en mi cabeza ya lo había puesto. Espero que mi patria me perdone porque mis errores fueron por el inmenso amor que puse en ella". ¿Qué tenían esos tipos de la época en la cabeza y en el corazón que eran capaces de mover esas montañas? El primer país del mundo que quebró el analfabetismo fue la República Argentina.
Hoy muchos de los chicos llegan a la educación que quería Sarmiento, sin capacidades para poder aprender, a causa de la desnutrición y la deficiente estimulación infantil. Aunque pareciera que cualquiera está en condiciones de poder aprender, muchos llegan a la vida perdiendo tres a cero y esto es una realidad. La principal riqueza de un país es su capital humano. Si ese capital está dañado, el país no tiene futuro. Ese recurso humano dañado por la miseria y la injusticia es lo que determina el atraso. Un recurso humano dañado va a la cárcel. Hay que ser serio para esto. Es muy importante que sea el nuestro un país educado. La escuela secundaria completa es la base del desarrollo de una nación hoy.

(*) Licenciado en Ciencias de la Educación.