Después de realizar una ruta a pie hasta el Tíbet, Gabriel Díaz sintió la necesidad de comparar la peregrinación budista con la de Santiago y caminó a lo largo de 5.000 kilómetros de la Ruta Jacobea en Europa, parándose para realizar una fotografía cada once pasos.
El resultado de esta aventura fue un proyecto llamado "Tres caminos cada once pasos”, en el que muestra la diferencia entre la cultura budista y la española, basándose en el modo de peregrinar: paseando en círculo en el primer caso y en línea en el segundo.
Este primer proyecto le abrió el camino a otro mayor, ya que la Fundación Arq Art, tras conocer su trabajo, le propuso la idea de continuar realizando este peregrinaje por otras tres de las rutas que el Camino de Santiago tiene en distintos países de Europa.
Así, Gabriel Díaz, armado con una cámara fotográfica, realizó durante seis años una instantánea cada once pasos durante su peregrinación en los caminos Francés, Mozárabe y del Norte en España, y en las rutas jacobeas que atraviesan Francia, Alemania, Suiza y Países Bajos. "Me interesaba mostrar aquello que nunca se había enseñado, ofrecer una perspectiva de estos lugares completamente nueva”, aseguró el artista.
Según anunció la coordinadora de Arq Art, Pía Ogea, su Fundación vio en el trabajo de Gabriel Díaz una oportunidad única de aunar su modo de ver el arte con la arquitectura de los edificios más emblemáticos de cada una de las ciudades que atraviesan la Ruta Jacobea.
La vídeo-exposición se mostrará durante este año y de manera simultánea en los edificios históricos más importantes de Pamplona, Burgos, Oviedo, Salamanca, León y Santiago de Compostela; un total de seis ciudades del norte y noroeste de España, como los seis caminos que protagonizan la obra de Gabriel Díaz.
Como particularidad, el autor explicó que la peregrinación por las primeras tres etapas le llevó mucho tiempo, puesto que tenía que compatibilizarla con su trabajo de profesor, "pero lo que en principio parecía un impedimento, se convirtió en una gran ventaja”, ya que el paso del tiempo hizo que el paisaje cambiara en función de las cuatro estaciones.
Así, la nieve, el sol o el brote de las flores son protagonistas de manera simultánea en los vídeos, que, proyectados en seis pantallas gigantes al mismo tiempo, envuelven al espectador en silencio y crean en él la sensación de ser, por un momento, el propio peregrino.
Como explica el autor, "es el silencio contra el paisaje y el ritmo rápido y constante el que consigue un efecto hipnótico por el que el espectador se deja llevar sin darse cuenta”.
