Hay un dicho popular que dice "haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. La realidad nos muestra que hoy en día se ve la necesidad de acrecentar la política con propaganda y barrabravas. La diferencia estaba en que antes se trataban de disimular las cosas, pero ahora se ventila con una disyuntiva cuando se quiere robar y ser honesto a la vez.

En la Argentina del siglo XXI sigue en plena vigencia el Cambalache, denunciado por Discépolo en letra de tango, porque en muchas ocasiones se desconfía de todo lo que nos rodea. Vivimos revolcados en unos merengues todos manoseados, donde tal vez da lo mismo ser honesto que ladrón. En donde algunos delinquen para no quedar como un gil, según la terminología tanguera. Y, en este contexto es lo mismo el derecho que traidor cuando los inmorales señores nos han ganado.

Tal vez estos versos se ven cuando los barrabravas son parte integrante de la política y de lo vivido en el Indoamericano. ¿No es mejor para un dirigente tener un barrabrava al estilo "guardia pretoriana” como fuerza de choque que un policía formal? Sin duda ello hace que resulte mas relevante, pero es aquí cuando se parafrasea a una frase atribuida a Maquiavelo: "Haz matar al principal enemigo y cuelga en la plaza pública al asesino”. Se ve un gran desmantelamiento de las instituciones para mantener el poder a cualquier precio, porque el "fin justifica los medios”.

Aquí se puede ver un cierto idealismo al buscar la igualdad de pensamiento cuando nos pasan la única película de la realidad, como la "alegoría de la caverna” en Platón. Es decir, al igual que los esclavos antiguos solo vemos la propaganda común, pero al que sale de la caverna se lo descalifica, y en este contexto resulta difícil hacer periodismo serio.

Ello resulta un tema serio cuando afecta a la convivencia con un mar de grises que llevan al absurdo. Precisamente, no deja de ser un planteo legal y moral vacío cuando se mira para otro lado o a alguien a quien echar la culpa para evitar un costo político similar al 2001.

Es decir, hay un problema estructural grave que va de adentro hacia afuera en la Argentina. La clase conductora manifiesta un problema interno cuando niega la realidad y lo quiere tapar hacia afuera acomodando la Ley. En ello, parecen ser seguidores del lema moralista Victoriano que se vivió en Inglaterra siglos atrás, en donde alguien superior se cree exento de cumplir normas morales, pero mira hacia abajo señalándole con el dedo a la gente el deber. Aunque en esta opinión el problema de fondo no toca a la moral, sino al vivir la Ley con una metodología similar, según le convenga o no a los que están arriba de turno.

Precisamente, un moralista es una persona basada en principios fundamentalistas, que aplicado a las acciones políticas solo busca imponer en otros una sola visión y de cómo debe comportarse la clase trabajadora. Ellos quieren que los otros se adapten a sus opiniones mediante la coerción, empleando medios que van desde la desaprobación social al control legal. Justamente, a los que se encuentran en una posición privilegiada de ingresos les gusta que aquellos de un nivel inferior se porten bien, tranquilos, sumisos y con los hijos bajo el dominio de la limosna asistencial o con la tajante disciplina de pagar los créditos para volver al trabajo. Además, defienden sus acciones por un proyecto justo para proteger a todos de un posible mal peor diferente. E incluso tienden a decir que las épocas que vendrán serán catastróficas sin ellos. Actualmente, poco se habló de inflación en la campaña. Y, se ve en ello una cierta miopía cuando hay diagnósticos que tapar, porque la gente sólo consume en cuotas al no ver futuro cierto. Si se quiere crecer se puede, pero negar la inflación puede llevar a déficit fiscales graves si desviamos la atención a otra cosas.

No obstante, también hay preocupación por el aumento de la importación de combustible. Es complicada la realidad en hidrocarburos y energía porque será difícil tener un progreso económico serio sin ellos. Si fuera por los anuncios e inauguraciones nuestro país es el mejor. Pero, en este contexto ¿Se puede construir una República seria y lograr la paz social con la Ley, si los que mandaron con cualquier ideología política, nunca dejaron de mirar por encima de la caverna, pero se creyeron por encima de ella?