Un nuevo juego con consecuencias fatales causó estupor y dolor en la localidad de Rosario de la Frontera, en la provincia de Salta. Los hechos trágicos comenzaron el 7 de abril pasado, y continuaron hasta hace pocos días. Por este motivo el Ministerio de Salud Pública provincial dispuso conformar un comité de emergencia para trabajar con todos los sectores de la comunidad y prevenir eventuales nuevos hechos fatales.

Las muertes no habrían sido consecuencia de un juego peligroso, sino de suicidios producidos por motivos triviales, lo que en psiquiatría forense se denomina "conducta de repetición" o "imitación criminal”. Ante estos hechos, la familia y la sociedad deben hacerse un sincero cuestionamiento. En estos tiempos, muchos padres se desinteresaron por cumplir su misión educadora en valores y de contención. También la sociedad debe conformar redes sociales con políticas de inclusión, dando incentivos y posibilidades hacia el futuro, que es lo que no pocos jóvenes están demandando hoy. Se debe prevenir para que estas noticias luctuosas a causa de los denominados "juegos de la muerte” no se naturalicen.

Hoy se han volatilizado los marcos de referencia y pertenencia. La percepción de los jóvenes es que nada es como era ni nada es para siempre, como incluso se ha llegado a incorporar en la letra de algunas canciones que ellos escuchan a diario.

Los grupos a los que se pertenece, desde la familia hasta la nación, no pueden brindar hoy estabilidad ni seguridad en el presente ni la previsibilidad de futuro, tanto laboral como socialmente.

Los medios de comunicación tienen la grave e irrenunciable responsabilidad de transmitir mensajes con valores éticos y estéticos a los que sean receptivos los jóvenes. Casi todo es materia de consumo y la vida no se planifica, sino que se vive sobre la base de momentos de placer sin interesarse por crear vínculos personales con los otros. Se consumen no sólo productos, sino también vínculos. La ideología del use y tire pasó a tener primacía por sobre el valorarse y crecer. El placer se mide hoy por sensaciones y no por realizaciones.

Los jóvenes viven actualmente como arrojados en un mundo con pocas certezas y figuras que brinden contención. Las redes virtuales deben complementarse con espacios físicos creados por el Estado y la sociedad civil para promover la pertenencia a una sociabilidad saludable, ya que porque la vida tiene sentido hay que llenarla de sentido.