Varios analistas especializados opinan que nuestra región y el mundo están atestados de conflictos, sea en potencia o en acto, filosóficamente hablando. Una aseveración de esto es la total arrogancia que los colonialistas ingleses han ostentado en estos últimos meses. Con tono amenazador han reforzado su arsenal bélico en nuestras Islas Malvinas y zonas adyacentes, declamando acerca de su falsa potestad soberana sobre el archipiélago.
También hay que tener en cuenta otros posibles motivos que pueden generar conflictos. Por ejemplo la apetencia de poderosos países de apropiarse, encubiertamente o manifiestamente, en un futuro no muy lejano de nuestros recursos naturales, no en este caso del petróleo sino del agua. Este vital elemento, que en nuestro país es abundante, lo ha puesto en la mira de otros estados. Tal es el caso del valiosísimo acuífero, Guaraní situado en la zona de la triple frontera, un reservorio de agua potable único e invalorable.
Otro punto es el Continente Antártico Argentino. Dado los riquísimos recursos naturales que posee, la Antártida es el continente del futuro. Razón ésta por la cual varios estados disputan nuestra incuestionable soberanía.
Peligros o apetencias de toda índole por parte las naciones más poderosas del planeta, o de espurios intereses internacionales, vaticinan un futuro un tanto sombrío. Estas consideraciones nos deben hacer reflexionar acerca del total estado de indefensión en que está sumido nuestro territorio nacional. En el hipotético caso de conflictos, las fuerzas armadas serian aniquiladas en un santiamén, corolario de la total falta de equipamiento o de la carencia de un presupuesto congruente con las necesidades concretas que puede llegar a demandar la realidad.
Sin embargo la publicación del decreto 1714/ 09-Ministerio de Defensa- del mes de noviembre del año pasado, en el que se aprueba un documento llamado "Directiva de Política de Defensa Nacional" posee, según los entendidos, una serie de desatinos que no condicen con las circunstancias mencionadas, tales como la existencia de una región sin conflictos, una subregión bajo el paraguas de la seguridad cooperativa, la inexistencia de una carrera armamentista o la existencia de un equilibrio de poder. Estas consideraciones, entre otras más, reflejan que no existe intención alguna del mejoramiento de nuestros ejércitos, lo cual es preocupante. Recordemos que nuestra Constitución dice claramente "proveer a la defensa común", lo cual no es retórica, significa que se deben salvaguardar los intereses capitales de la Nación. Argentina, país que posee una riqueza invaluable de recursos naturales, sumado a su extensa frontera, no puede ni por lo dicho, ni por su dignidad como nación posponer más la modernización y el acrecentamiento de sus fuerzas armadas.
