Mientras el polémico fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal sigue demorado, la venta ilegal se afinca en barrios porteños y zonas bonaerenses populosas.
En la Capital Federal, la venta de drogas a cualquier hora es una actividad corriente, según las denuncias vecinales a la prensa, confirmando que este comercio ya no es sólo de las villas de emergencia. Debe recordarse el alerta de varios sacerdotes católicos acerca del funcionamiento de zonas liberadas para la droga en villas del conurbano, que causó conmoción pública y la inmediata réplica de los narcos amenazando de muerte a los religiosos.
Estas reacciones de los traficantes suelen ser obstáculos para formalizar denuncias, pero los vecinos señalan con precisión los lugares donde se instalan los distribuidores y también manifiestan miedo, porque si la policía los detienen, a los pocos días vuelven a instalarse en el barrio. Pero las transacciones se hacen a la vista de todos, a cualquier hora del día, incluso en las cercanías de los colegios, en una flagrante violación de la ley 23.737, art. 11, inciso E, de comercialización de drogas.
En tanto, existen vacíos legales ante la disyuntiva de reglamentar la tenencia de droga para consumo personal, sin que sea punible y perseguir a los narcos con todo rigor, el flagelo se extiende como algo inexorable.
Lo peor es que la droga penetró en las escuelas y el Ministerio de Educación de la Nación no tiene programas para capacitar a los docentes en el manejo de alumnos adictos.
