Los acontecimientos puntuales conforman una especie de ir y venir con respuestas firmes a aspiraciones comunes. En todos los tiempos defendieron sus intereses pero también los valores y principios que justificaron el esfuerzo común y a veces el sacrificio del conjunto, una posición que se materializó después de la segunda guerra mundial.
Por ello se fundaron instituciones a través de las cuales mucha gente expresa sus ideas, consolidando a la vez la fortaleza de la opinión pública en la más importante defensa de los asuntos ciudadanos. Aparecieron las ONGs que dependen de las Naciones Unidas, e instituciones para defender a la niñez como Unicef, o para propiciar el desarrollo y todo lo que marcara el ascenso evolutivo del ser humano en la sociedad. Y así vieron la luz los programas de servicio como resultado de otros que incluían: amar la verdad, cultivar el sentido de Justicia, el sentido de cooperación, el sentido de la responsabilidad personal y el servicio al bien común. La humanidad crecía moralmente sin que se advirtiera por efecto evolutivo.
Cuando se habla del bien común aparece una interesante equivalencia que es la búsqueda de cosas positivas para el mayor número posible de personas. Algo que el hombre incorporó en medio de lecciones estoicas. Pero la vida es luz y oscuridad y ello lo aprendemos a través de lo cotidiano. Hay cosas que gustan y otras que no, hay situaciones con las uno se identifica y otras que se rechazan, es como una ley no escrita.
Hay un pensamiento acertado y esclarecedor del ensayista estadounidense Laurence J. Peter (1919-1990): "Somos gente extraña. Nos pasamos la vida haciendo cosas que detestamos con el objeto de ganar dinero para comprar cosas que no necesitamos e impresionar a personas que no nos caen bien". Algo de esto pasa en medio del consumismo actual y es bueno reflexionar sobre ello para no ser atrapados por el canto de sirenas. Pero la afluencia informativa permite ver todos los costados de una misma cuestión en medio del tiempo común de vida. Se aprendió también que las cosas cambian y que lo que es bueno para hoy puede no serlo mañana.
Las respuestas fáciles se dan con los temas fáciles o con otros que conllevan algún interés especial que a veces es gestado por intereses imposibles de ver en el escenario natural de los hechos.
